Zapatistas debaten en asamblea su nuevo sistema de gobierno comunitario
San Cristóbal de las Casas, Chis.– En el marco del Encuentro de Resistencias y Rebeldías, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) dio a conocer un mensaje del Capitán Marcos, en el que se expone la compleja situación que enfrentan actualmente los municipios autónomos rebeldes zapatistas y las Juntas de Buen Gobierno. La primera participación del movimiento insurgente en el evento se realizó mediante una representación teatral cargada de simbolismo y crítica política, que tuvo lugar el pasado 4 de agosto en el Semillero Comandanta Ramona, ubicado en el Caracol de Morelia, municipio oficial de Altamirano.

La escenificación, que incluyó la llegada de decenas de personas vestidas de negro con esqueletos blancos dibujados en sus ropas —representando a “la asamblea de nuestros muertos y muertas”—, fue recibida con aplausos por los asistentes y se convirtió en un vehículo para reflexionar sobre los problemas internos y externos que enfrentan las comunidades zapatistas.
Durante la representación, un hombre vivo abre la discusión: “Estamos reunidos acá porque hay cosas que debemos de pensar, de cómo vamos a resolver esos problemas y situaciones que se están enfrentando”. Las intervenciones posteriores de otros participantes abordaron temas como la violencia de grupos paramilitares y la descomposición del tejido comunitario, consecuencia de la fragmentación de la tierra impuesta por los gobiernos del PRI y PAN, al parcelar los ejidos y debilitar el trabajo colectivo.
Una mujer zapatista recalcó que antes no se vivían estos conflictos, cuando los pueblos trabajaban la tierra colectivamente. “Cuando vivían nuestros abuelos y tatarabuelos, trabajaban la tierra en común. Nadie era dueño”, rememoró. La reflexión apuntó a las raíces profundas del deterioro comunitario, ligado a políticas gubernamentales de división territorial.
En ese tono autocrítico, otro de los participantes expresó que “la práctica nos va dando la idea y la forma de cómo será ese nuevo sistema de gobierno en común”, adelantando que aún no tiene nombre, pero subrayando que el principio fundamental debe ser la colectividad.
El Capitán Marcos añadió, en su mensaje, que en la representación se integró la llegada de enviados de “la asamblea de nuestros muertos y muertas”, quienes exigen a los vivos rendir cuentas por los años de lucha, haciendo énfasis en evitar repetir las estructuras jerárquicas del sistema. Los caídos piden no caer en la trampa de construir otra pirámide de poder, donde sólo unos pocos terminan en la cima.
El mensaje culmina con una reflexión simbólica del Capitán: “No sé ustedes, pero creo que están juzgando y sentenciando la pirámide. ¿Será absuelta o condenada? No sé, pero creo que algo significa esa construcción que flanquea la presentación teatral y que algo va a pasar”. La metáfora de la pirámide, representación del poder vertical, sugiere que el EZLN se encuentra en un proceso interno de redefinición política y estructural, rechazando cualquier forma que reproduzca jerarquías.
Este ejercicio teatral, profundamente político y filosófico, deja entrever que el EZLN atraviesa una etapa de transición crítica, no sólo para adaptarse a los nuevos desafíos externos —como la violencia y la presión territorial—, sino para replantearse desde adentro los modelos de gobierno comunitario que han sostenido por décadas. Una vez más, el zapatismo muestra su capacidad para convertir el arte, la memoria y la resistencia en herramientas de transformación radical.