Urge proteger al oso negro americano ante mal manejo y desinterés gubernamental en NL
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El oso negro americano (Ursus americanus), una especie en peligro de extinción según la NOM-059-Semarnat-2001, enfrenta una crisis en Nuevo León debido a la falta de coordinación y estrategias efectivas por parte de las autoridades locales y federales. Los avistamientos en áreas urbanas de Monterrey han aumentado un 40% en el último año, según Érik Cavazos, director de Protección Civil, revelando la incapacidad de los gobiernos para proteger a estos animales y garantizar la seguridad ciudadana.
Manejo deficiente y medidas insuficientes
El Parque Ecológico Chipinque y los municipios cercanos han sido señalados por la colocación indebida de residuos, lo que ha acostumbrado a los osos a buscar alimento en zonas habitacionales. A pesar de implementar protocolos para reubicar a los ejemplares hacia zonas como Campo Morelos, activistas y especialistas advierten que estas prácticas han incrementado las muertes de osos. Según el veterinario Miguel Ángel Gómez, muchos son atacados o atropellados al intentar regresar a su hábitat.
“La traslocación no es la solución. Mover a los osos afecta su bienestar y no resuelve el problema de fondo. Las autoridades necesitan enfocarse en la educación ciudadana y en la implementación de medidas preventivas como la correcta disposición de residuos”, subraya Gómez.
Guardia Forestal: una promesa incumplida
En un intento por abordar la crisis, el gobierno estatal, a través de Glen Villarreal Zambrano, director de Parques y Vida Silvestre, anunció la creación de una Guardia Forestal con 50 elementos para proteger a los osos y vigilar el cumplimiento de normas ambientales. Sin embargo, a la fecha, solo dos personas integran este cuerpo, evidenciando la falta de recursos y compromiso.
El plan incluye sanciones económicas para los vecinos que no utilicen contenedores a prueba de animales, pero los costos de estos botes, que rondan los 15 mil pesos, han desatado críticas ante la negativa gubernamental de financiar su instalación.
División entre autoridades y expertos
Mientras que Cavazos argumenta una supuesta sobrepoblación de osos en la región, ambientalistas como Patricia Pérez refutan esta postura. “El oso negro americano es una especie en peligro de extinción. Las declaraciones de Cavazos demuestran desconocimiento y falta de preparación para abordar el problema”, enfatiza Pérez, quien también destaca el papel crucial de estos animales en la regeneración del bosque al dispersar semillas durante sus recorridos.
Llamado a la acción integral
La falta de educación ambiental y la incapacidad de las autoridades para trabajar de manera coordinada han dejado la solución en manos de la sociedad civil. Activistas exigen la inclusión de expertos, ciudadanos y el gobierno en un esfuerzo conjunto para proteger al oso negro y garantizar la coexistencia armónica entre fauna y población.
“Sin osos, no hay bosque. Estos animales cumplen una función ambiental vital para la Sierra Madre Oriental. Es necesario un compromiso real, más allá de los nombramientos políticos o estrategias superficiales, para preservar esta especie y su ecosistema”, concluye Pérez.
A medida que se intensifica la problemática, el futuro del oso negro americano dependerá de una acción inmediata y eficaz por parte de las autoridades y la sociedad para garantizar su supervivencia.