Trump y su Salvajismo Imperial: Una Amenaza para la Soberanía Global
Donald Trump, en su retorno a la escena política como presidente electo de Estados Unidos, no ha dejado espacio para la duda: sus intenciones imperialistas y anexionistas son tan explícitas como alarmantes. En un discurso que rememora los capítulos más oscuros del intervencionismo estadounidense, el magnate ha dejado claro que, bajo su mandato, el mundo no encontrará un interlocutor para el diálogo ni un defensor de la cooperación, sino un agresor dispuesto a imponer su visión por la fuerza. Su reciente retórica sobre el Canal de Panamá, Groenlandia, y hasta el cambio del nombre del Golfo de México, exhibe no solo ignorancia, sino un desprecio absoluto por el derecho internacional y la soberanía de las naciones.

La Retórica del Plomo
Trump ha decidido que su camino a la hegemonía pasa por el uso de la amenaza militar y económica, tal como lo expresó abiertamente en sus declaraciones sobre el Canal de Panamá y Groenlandia. Estas ideas, que parecen sacadas de un manual de colonialismo del siglo XIX, demuestran que su concepto de “seguridad nacional” no es más que un eufemismo para el saqueo y la imposición. Con un descaro inaudito, afirmó que el canal “es vital para nuestro país” y dejó abierta la posibilidad de utilizar el ejército para tomar el control de este paso estratégico.
En cuanto a Groenlandia, su ambición de anexar esta región del Ártico bajo el pretexto de “seguridad nacional” es tan absurda como peligrosa. Esta postura no solo desafía a Dinamarca, nación soberana a la que pertenece la isla, sino también al orden global que se rige por acuerdos internacionales. El magnate, con su arrogancia habitual, envió una delegación liderada por su hijo Donald Trump Jr., prometiendo un buen trato a los groenlandeses. Pero, ¿qué clase de “buen trato” puede esperarse de un líder cuya agenda prioriza el saqueo sobre el respeto mutuo?
El Ataque a México: El Caballito de Batalla de Trump
Desde su primera campaña presidencial, México ha sido el blanco predilecto de Trump. Este patrón se repite ahora, con declaraciones que distorsionan la realidad para alimentar su narrativa xenófoba y divisionista. Según él, México está “gobernado por cárteles” y es el origen de “millones de personas y récords de drogas” que llegan a Estados Unidos. Sin embargo, como bien lo señaló la presidenta Claudia Sheinbaum, estas acusaciones son fruto de una malinformación deliberada, que parece provenir de los tiempos oscuros de Felipe Calderón y Genaro García Luna, cuando el narcotráfico encontraba aliados dentro de las instituciones mexicanas. Hoy, en cambio, el pueblo mexicano gobierna para sí mismo, priorizando la justicia social y la paz.
Sheinbaum también refutó la absurda propuesta de Trump de renombrar el Golfo de México como el “Golfo de América”. Este acto no solo es un intento de borrar la identidad histórica de la región, sino también de imponer un simbolismo colonialista que va en contra de los principios básicos del derecho internacional. La mandataria mexicana recordó con contundencia que el nombre del Golfo de México está registrado como un referente náutico desde el siglo XVI, mucho antes de que Estados Unidos siquiera existiera como nación. Con sarcasmo, propuso un contrapeso: ¿por qué no llamar a América del Norte “América Mexicana”, como se denominó en la Constitución de Apatzingán de 1607?
El Doble Discurso sobre el Fentanilo
Otro de los puntos clave en la agenda de Trump es el fentanilo, un tema que utiliza para culpar a otras naciones, especialmente a México, mientras ignora el problema de fondo: la epidemia de consumo en su propio país. Estados Unidos enfrenta un nivel de adicción alarmante, y en lugar de aceptar su responsabilidad y trabajar en soluciones internas, prefiere señalar con el dedo hacia el sur. Como bien se cuestiona: ¿no sería más eficiente combatir el voluminoso consumo interno? Sin consumidores, no habría mercado para estas sustancias, y la demanda se desplomaría, creando una sociedad más sana.
El Expansionismo de Trump: Una Amenaza Global
Las acciones y declaraciones de Trump no son un caso aislado, sino parte de una visión expansionista que pone en peligro la estabilidad global. Desde sus amenazas contra Canadá y Honduras hasta sus delirios sobre Groenlandia y el Golfo de México, el magnate está trazando una línea divisoria entre un mundo sometido a su visión imperialista y las naciones que defienden su soberanía. Su regreso al poder no augura nada positivo para un planeta que ya enfrenta desafíos monumentales como el cambio climático, la desigualdad y los conflictos geopolíticos.
En lugar de presentar propuestas que aborden estos problemas, Trump opta por el salvajismo imperial que solo exacerba las tensiones. Su incapacidad para ofrecer una visión política, económica y social que haga del mundo un lugar más habitable deja claro que su agenda se basa únicamente en la dominación y la violencia. Este enfoque, que desprecia la cooperación y el respeto mutuo, no solo es insostenible, sino también profundamente peligroso.
México Responde con Dignidad
Frente a estas agresiones, México, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, responde con firmeza y dignidad. Su gobierno ha dejado claro que no se permitirá ningún intento de intromisión ni de borrado histórico. La defensa del Golfo de México como un símbolo de identidad y soberanía es solo un ejemplo de cómo México se posiciona ante un vecino que no entiende los límites del respeto. Además, al subrayar que el verdadero problema del fentanilo radica en el consumo interno de Estados Unidos, Sheinbaum demuestra un enfoque basado en hechos y no en retórica vacía.
El Reto Global ante Trump
El regreso de Trump a la Casa Blanca plantea un desafío global. La comunidad internacional debe unirse para contrarrestar su agenda expansionista y defender el derecho de las naciones a decidir su propio destino. Este no es solo un asunto de México, Canadá, Dinamarca o Panamá; es un llamado a todas las naciones a resistir el imperialismo disfrazado de “seguridad nacional”. La historia ha demostrado que el sometimiento nunca es la solución, y hoy más que nunca, es imperativo recordar esa lección.
En un mundo que necesita urgentemente colaboración y solidaridad, las ideas de Trump representan un retroceso peligroso. México, como siempre, estará del lado de la justicia, la soberanía y la paz, defendiendo no solo su propio territorio, sino también los principios que hacen del planeta un lugar habitable para todos. Ante el salvajismo imperial, la resistencia es la única respuesta digna.