Trump contra el mundo: la amenaza tarifaria y el reto para México

Donald Trump, fiel a su estilo, vuelve a sacudir el tablero geopolítico con una estrategia que mezcla negocios y política de la manera más burda posible. Su política de aranceles desorbitantes pretende someter a países enteros a su voluntad, utilizando el acceso al mercado estadounidense como una herramienta de presión. El caso más reciente es la imposición de un arancel del 10% sobre las exportaciones de China, así como la amenaza de aplicar un 25% a los productos de México y Canadá si no cumplen con sus exigencias.

El mensaje de Trump es claro: sométanse o sufran las consecuencias. Sin embargo, su obsesión por la guerra comercial no es una estrategia novedosa; fue uno de sus principales compromisos de campaña y ahora lo lleva al extremo. Lo preocupante es la escala de esta ofensiva y los efectos colaterales que podría tener en la economía mundial, especialmente en México.

El chantaje contra México

Trump ha dejado claro que su gobierno condicionará las relaciones comerciales con México a cambio de medidas en materia de migración y seguridad. La exigencia de desplegar 10 mil efectivos en la frontera norte para combatir el tráfico de fentanilo y la migración ilegal es un chantaje disfrazado de negociación. Su objetivo no es realmente frenar estos problemas, sino utilizar cualquier pretexto para imponer sus condiciones y mantener su narrativa electoralista de “mano dura”.

No es la primera vez que Trump amenaza con aranceles a México para forzar acciones que beneficien su agenda interna. En 2019, utilizó la misma táctica para obligar al gobierno mexicano a incrementar el control migratorio, con el pretexto de evitar la entrada de migrantes centroamericanos a Estados Unidos. Ahora, en pleno año electoral, repite la misma fórmula con la esperanza de ganar votos entre su base ultraconservadora.

El problema con esta estrategia es que ignora completamente la realidad de la relación bilateral. México no solo es el mayor socio comercial de Estados Unidos, sino que su economía está profundamente interconectada con la del país vecino. Imponer un arancel del 25% a los productos mexicanos afectaría directamente a las empresas estadounidenses que dependen de insumos manufacturados en México, elevando los costos de producción y generando inflación.

El nuevo desafío para Claudia Sheinbaum

A diferencia de Canadá, donde el primer ministro Justin Trudeau podría ser reemplazado pronto, en México la presidenta Claudia Sheinbaum está apenas comenzando su sexenio. Esto significa que tendrá que lidiar con Trump durante al menos cuatro años, en caso de que este gane la elección en noviembre.

El reto para Sheinbaum será encontrar un equilibrio entre la firmeza y la diplomacia. México no puede permitir que Trump lo trate como un subordinado, pero al mismo tiempo debe mantener abiertas las vías de negociación para evitar un colapso comercial. La estrategia del gobierno mexicano hasta ahora ha sido fortalecer las relaciones con otros socios comerciales, como China y los países del BRICS, para reducir la dependencia de Estados Unidos.

Afortunadamente, Sheinbaum cuenta con un sólido equipo de trabajo y el respaldo del sector empresarial, que ha entendido que la unidad es clave en este momento. Figuras como Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y Altagracia Gómez han jugado un papel crucial en esta estrategia. La capacidad de México para resistir los embates de Trump dependerá en gran medida de la cohesión entre el gobierno y el sector privado.

La respuesta global: el mundo no se rinde

Trump puede intentar imponer su voluntad, pero no todos los países están dispuestos a ceder. China respondió inmediatamente con un arancel del 10% a los productos estadounidenses, demostrando que no se quedará de brazos cruzados. Francia, por su parte, está buscando nuevas alianzas comerciales para reducir su dependencia del mercado estadounidense, mientras que India y Brasil podrían convertirse en actores clave en la resistencia contra la política proteccionista de Trump.

Incluso dentro de Estados Unidos, el descontento con las medidas de Trump va en aumento. La escasez de productos básicos, como los huevos, ya está afectando a los consumidores y a la industria restaurantera. El aumento en los precios de los alimentos es una consecuencia directa de las políticas económicas erráticas del expresidente, y esto podría volverse en su contra en las urnas.

La militarización: un dilema inevitable

El despliegue de efectivos en la frontera norte es un tema polémico. Muchos mexicanos, como Emidgia López de Tepic, expresan su preocupación por la militarización del país. Sin embargo, también reconocen que es preferible que sean soldados mexicanos quienes resguarden la frontera, en lugar de permitir la intervención de fuerzas extranjeras.

El riesgo de aceptar las condiciones de Trump es que esto siente un precedente peligroso. Si México cede hoy, mañana el expresidente podría exigir más concesiones, como la presencia de agentes estadounidenses en territorio mexicano. La historia ha demostrado que una vez que Estados Unidos pone un pie en otro país, es difícil sacarlo.

Conclusión: la unidad es clave

El panorama no es sencillo, pero México ha demostrado que puede resistir las embestidas de Trump. La clave está en la unidad entre gobierno y empresarios, así como en la diversificación de los socios comerciales. Sheinbaum tiene el desafío de mantener la estabilidad económica sin ceder ante el chantaje de Washington.

El mundo ya no es el mismo de 2016. China, India y el bloque BRICS están dispuestos a desafiar el dominio económico de Estados Unidos. Si Trump insiste en su guerra tarifaria, podría encontrarse con un escenario muy distinto al que enfrentó en su primer mandato. México, por su parte, debe prepararse para cualquier escenario, pero siempre con la firmeza de un país soberano que no se deja intimidar.