Sheinbaum y la lealtad, mientras la oposición se desploma
El mundo sigue girando y, en México, la transformación continúa firme bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Mientras en Estados Unidos Donald Trump juega con aranceles y hace política desde el palco de un Supertazón, en nuestro país se fortalecen los valores de la soberanía y el respeto a la historia. La reciente Marcha de la Lealtad, encabezada por la presidenta, es un claro ejemplo de ello.

Flanqueada por los secretarios de la Defensa y la Marina, Sheinbaum mostró un liderazgo sobrio, enmarcado en la institucionalidad y el respeto a las Fuerzas Armadas. No es difícil imaginar lo que hubiera ocurrido si en su lugar estuviera Xóchitl Gálvez, una figura que, más allá de la estridencia y los escándalos mediáticos, carece de cualquier proyecto de nación. ¿Se la imaginan mascando chicle y tomándose selfies en el recorrido? Los electores, con su voto, demostraron que no estaban dispuestos a dejar el país en manos de la improvisación y la farsa.
La intentona fallida de Pedro Haces y los banqueros
En el Congreso, las tentaciones neoliberales no han desaparecido del todo. Pedro Haces, personaje de dudosa reputación que se mueve entre el sindicalismo, la política y el mundo empresarial, intentó dar un golpe a los trabajadores al promover una reforma que habría permitido a los bancos cobrar directamente de la nómina de los clientes. Una medida que beneficiaba solo al sector financiero y que buscaba exprimir aún más a los ciudadanos.
Pero el intento fracasó. La presidenta Sheinbaum, con la claridad que la caracteriza, advirtió que vetaría cualquier ley que afectara los derechos de los trabajadores. Es un recordatorio para aquellos legisladores de Morena que, de vez en cuando, parecen olvidar los principios de la Cuarta Transformación y actúan como prianistas. En este gobierno, las imposiciones del viejo régimen no tienen cabida.
El caso Cuauhtémoc Blanco: la impunidad de los de antes
Uno de los principios fundamentales de la 4T es la justicia. Por eso, el caso de Cuauhtémoc Blanco sigue generando indignación. El exfutbolista, convertido en gobernador, ha acumulado señalamientos de corrupción y vínculos con el crimen organizado. En cualquier otro escenario, sin el manto protector de ciertos intereses, debería enfrentar la justicia como cualquier ciudadano.
Pero la realidad es distinta: todo indica que el Congreso lo blindará para evitar que rinda cuentas. No se trata de prejuzgar su culpabilidad, sino de exigir un proceso transparente. A diferencia del pasado, donde los amigos del poder eran intocables, la ciudadanía ahora tiene claro que la justicia debe ser pareja para todos. Blanco, como tantos otros políticos tradicionales, representa la impunidad del viejo régimen que aún sobrevive en algunos rincones del país.
La baja de tasas de interés: un respiro para el país
El reciente anuncio del Banco de México sobre la reducción de la tasa de interés es una decisión estratégica que traerá beneficios a múltiples sectores. Los clientes de tarjetas de crédito pagarán menos intereses, las empresas podrán acceder a financiamiento en mejores condiciones y, lo más importante, el gobierno federal tendrá un alivio en el costo del servicio de la deuda.
Es un movimiento clave en un contexto económico donde la disciplina fiscal es esencial para mantener la estabilidad. Pemex y la CFE, pilares del desarrollo energético nacional, también se beneficiarán. Con un déficit fiscal que debe ser cubierto con financiamiento, esta reducción permitirá que los recursos del país se utilicen de manera más eficiente.
Cabe destacar que esta decisión fue tomada por una Junta de Gobierno conformada por integrantes propuestos durante la Cuarta Transformación, encabezada por Victoria Rodríguez Ceja. Esto garantiza que las medidas tomadas están alineadas con una visión de desarrollo y no con los intereses de los grandes capitales financieros, como ocurría en los sexenios anteriores.
Felipe Calderón y el pacto del narco
La oposición guarda silencio cuando le conviene. Durante el sexenio de Felipe Calderón, el narcotráfico y el gobierno fueron prácticamente lo mismo. Genaro García Luna, hoy juzgado en Estados Unidos, fue el hombre clave en una red de complicidades que permitió que cárteles operaran con total impunidad.
El “gobierno del narco”, como bien podría llamarse a la administración de Calderón, dejó una herencia de sangre y violencia en el país. Pero lo más indignante es que la oposición de hoy, que incluye a Xóchitl Gálvez y a los mismos partidos que la impulsan, nunca ha hecho una verdadera autocrítica. Siguen vendiendo la mentira de que eran los defensores de la seguridad, cuando en realidad protegieron a los verdaderos criminales.
La transformación en México sigue en marcha, con desafíos importantes, pero con la certeza de que el país ya no está gobernado por aquellos que saquearon y destruyeron la confianza de la gente. La Marcha de la Lealtad de Sheinbaum es un símbolo de que el rumbo está firme, y la historia está dejando atrás a los personajes que alguna vez quisieron adueñarse del destino de la nación.