Sheinbaum, firme frente a la amenaza arancelaria de Trump

Donald Trump, fiel a su estilo de gobernar mediante el chantaje y la imposición, ha desatado una nueva guerra arancelaria contra México, Canadá y China. Mientras el magnate expresidente republicano iniciaba su domingo con una ronda de golf en Mar-a-Lago, sus medidas económicas sacudían la estabilidad financiera global. Sin embargo, en un giro inesperado, anunció que hablaría con la presidenta Claudia Sheinbaum y el primer ministro canadiense Justin Trudeau antes de aplicar los nuevos aranceles. Este movimiento no solo demuestra su errática estrategia, sino que también confirma que la presión internacional y la diplomacia de alto nivel pueden frenar sus impulsos autoritarios.

México no cede ante la extorsión

Desde su primera reacción, Claudia Sheinbaum dejó clara su postura: ni México se somete al chantaje ni tolerará las calumnias provenientes de la Casa Blanca. La mandataria mexicana respondió con firmeza a la acusación infundada de que el gobierno de nuestro país tiene nexos con el crimen organizado. “Rechazamos categóricamente la calumnia que hace la Casa Blanca al Gobierno de México de tener alianzas con organizaciones criminales, así como cualquier intención injerencista en nuestro territorio”, expresó con contundencia.

Y tiene razón. Si hay un país donde el crimen organizado ha encontrado refugio, es Estados Unidos. La permisividad con la venta indiscriminada de armas de alto poder es la principal fuente de violencia en México. No lo decimos nosotros, lo confirmó el propio Departamento de Justicia de EE.UU. en enero de este año. Mientras Washington se desentiende del problema, México sigue exigiendo un control más estricto sobre el tráfico ilegal de armas, cuyo destino final son los cárteles.

Pero Trump, acostumbrado a desviar la atención de sus propios fracasos, decidió atacar nuevamente a México con medidas económicas injustas. No es la primera vez. Ya en su mandato, intentó doblar a nuestro país con amenazas de aranceles bajo el pretexto de la migración. Sin embargo, en aquella ocasión, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador demostró que el diálogo y la diplomacia son la mejor respuesta. Hoy, Sheinbaum sigue esa línea, proponiendo una mesa de trabajo conjunta con expertos en seguridad y salud pública. Su mensaje es claro: la cooperación es la vía, no la imposición unilateral de castigos económicos.

La resistencia de Canadá y China

Sheinbaum no está sola en esta batalla. Canadá y China han reaccionado con determinación, fortaleciendo la posición de México. Trudeau, lejos de ceder ante la presión de Washington, respondió con aranceles del 25% a productos estadounidenses por un valor de 100 mil millones de dólares. Un golpe certero que demuestra que el gobierno de Ottawa no está dispuesto a permitir abusos comerciales.

Por su parte, China, aunque recibió una sanción menor del 10%, tampoco permanecerá pasiva. La capacidad de respuesta de Pekín en materia comercial es legendaria, y la historia reciente demuestra que cada vez que Trump ha intentado presionar a China, ha terminado perjudicando a la propia economía estadounidense.

Lo más interesante es que Canadá tiene una carta poderosa en sus manos: su capacidad de suministro eléctrico a Nueva York. En un escenario extremo, Trudeau podría optar por medidas que harían sentir a los estadounidenses el verdadero costo de las políticas proteccionistas de Trump.

¿Qué busca Trump con esta estrategia?

Las razones detrás de esta nueva ofensiva arancelaria van más allá de la simple economía. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Trump y antiguo colaborador de George Soros en especulaciones financieras contra monedas extranjeras, dejó entrever que los nuevos aranceles buscan aumentar la recaudación para financiar la reducción de impuestos que el expresidente republicano ha prometido. Sin embargo, hay indicios de que Trump tiene planes aún más ambiciosos y peligrosos.

Desde hace tiempo, ha manifestado su intención de anexar a Canadá como el estado número 51 de la Unión Americana, una idea absurda pero que encaja con su estilo imperialista. También ha intentado ejercer presión sobre el gobierno de Panamá, logrando que este no renueve su contrato con China sobre el Canal de Panamá. Incluso, ha mostrado interés en Groenlandia, planteando la posibilidad de comprarla como si fuera una simple propiedad inmobiliaria.

En este contexto, la pregunta no es descabellada: ¿pensará Trump en México como el estado número 52? Si algo ha demostrado su retórica xenófoba es que considera a nuestro país como una extensión de sus intereses económicos y no como una nación soberana con plena autonomía.

Sheinbaum y su equipo: la primera línea de defensa

En estos momentos cruciales, Claudia Sheinbaum cuenta con un equipo sólido que la acompaña en la defensa de los intereses nacionales. En la primera línea de batalla se encuentran Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, y Juan Ramón de la Fuente, canciller de México, ambos con amplia experiencia en negociación internacional.

Asimismo, la presidenta ha puesto especial atención en el sector de la seguridad con figuras clave como el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, y Omar García Harfuch, titular de Seguridad Pública. La estrategia económica recae en Marcelo Ebrard, cuya trayectoria lo coloca como un actor clave en la relación bilateral con Estados Unidos.

El respaldo del sector privado también es fundamental. Empresarios como Altagracia Gómez y Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, entienden la importancia de una respuesta coordinada frente a la embestida comercial de Trump.

El costo de la necedad de Trump

El proteccionismo extremo de Trump no solo afecta a México y Canadá, sino a la propia población estadounidense. Economistas han advertido que la imposición de estos aranceles elevará el costo de vida en Estados Unidos, con un impacto estimado de hasta 1,200 dólares anuales por familia. En lugar de reducir precios, como ha prometido en su retórica populista, Trump está impulsando medidas que encarecerán aún más los productos básicos.

Es claro que su objetivo es mantener su base electoral movilizada con discursos de “mano dura” contra países extranjeros, pero la realidad es que sus políticas solo dañan a los consumidores y a las empresas estadounidenses.

Conclusión: firmeza y diplomacia

El gobierno de Claudia Sheinbaum ha demostrado que no se dejará intimidar. Con una combinación de firmeza y diplomacia, la presidenta ha dejado claro que México no cederá a los chantajes de Trump. La estrategia de cooperación y diálogo que propone es la única vía sensata para resolver diferencias comerciales y de seguridad sin afectar a millones de familias en ambos lados de la frontera.

La historia recordará estos momentos como una prueba de carácter para la mandataria mexicana. Como lo hizo AMLO en su momento, Sheinbaum enfrenta el reto con dignidad y valentía. Trump ha encontrado en ella una líder que no se doblega, y eso es justo lo que México necesita en estos tiempos de incertidumbre global.