Sheinbaum defiende la soberanía popular: “La democracia la decide el pueblo, no las élites”
Ciudad de México, 21 de agosto. En un contundente posicionamiento en defensa de la democracia popular y de las reformas impulsadas por su gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuestionó la autoridad moral de antiguos consejeros electorales y dirigentes partidistas que hoy se presentan como expertos en democracia, pese a haber sido partícipes —dijo— de los fraudes electorales del pasado.

Durante su habitual conferencia matutina, la mandataria criticó abiertamente al exconsejero presidente del Instituto Federal Electoral, Luis Carlos Ugalde, por ofrecer cátedras sobre democracia en universidades del extranjero, como Harvard, “en contra de los gobiernos populistas”. Sheinbaum lo instó a explicar públicamente su papel en la elección de 2006, aludiendo a la famosa frase “haiga sido como haiga sido” atribuida a Felipe Calderón. “¿Por qué no se abrieron todas las casillas en 2006?”, cuestionó.
La presidenta también arremetió contra Lorenzo Córdova, exconsejero presidente del INE, recordando su actitud despectiva hacia pueblos originarios. “Ya vimos cómo hablaba Lorenzo Córdova de personas chichimecas”, expresó, en alusión a un audio filtrado que generó indignación pública años atrás.
Sheinbaum reafirmó que la verdadera democracia reside en el poder del pueblo, no en el monopolio de los expertos o de las élites partidistas. “Claro que tengo un partido favorito, pero no se trata de consultar únicamente a los dirigentes de partidos o a quienes fueron del INE. No son los dueños de la palabra democracia, cuando fueron causantes de los fraudes”, sostuvo.
Destacó que la reforma electoral y la del Poder Judicial se están construyendo con participación ciudadana, y no con base en el dictado de una élite que se autoproclama como autoridad democrática. En ese sentido, evocó el Artículo 39 constitucional, que consagra que “todo poder público dimana del pueblo” y que éste tiene en todo momento el derecho inalienable de alterar o modificar su forma de gobierno.
“Eso es lo que está en el fondo de la reforma al Poder Judicial: el pueblo decide, el pueblo manda. Y ahora, en México, después de 36 años de neoliberalismo donde mandaban unos cuantos, el pueblo cambió al país y nos toca a nosotros no traicionar ese mandato”, subrayó.
Ante las críticas de sectores conservadores y de personajes de la oposición, Sheinbaum reiteró que la Cuarta Transformación representa una revolución pacífica, que ha devuelto al pueblo su lugar central en la vida política nacional. “Muchos de estos expertos pueden escribir en revistas, pero lo que establece el artículo 39 es más fuerte: es el mandato democrático de millones”, sentenció.
Con estas declaraciones, la presidenta no sólo defendió el rumbo de su administración, sino que reafirmó los principios de participación ciudadana, justicia histórica y soberanía popular que guían el proyecto de transformación que ella encabeza. “Nos debemos al pueblo y no vamos a traicionar al pueblo”, concluyó.