Reforma Judicial: Compromiso con el Cambio, No Concesiones a la Oposición
La transformación del Poder Judicial es una de las grandes apuestas de la Cuarta Transformación, encabezada ahora por la presidenta Claudia Sheinbaum. Morena ha dejado clara su intención de erradicar la corrupción y el nepotismo que durante décadas han permeado tribunales, magistraturas y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Sin embargo, el reciente ajuste en los plazos de la reforma ha sido utilizado por la oposición para intentar sembrar dudas sobre el compromiso del movimiento con la limpieza del sistema judicial.

El diferimiento de la aplicación de la iniciativa antinepotismo hasta 2030 no es un retroceso ni una concesión, sino una estrategia para garantizar su implementación efectiva en un país donde la resistencia de jueces y ministros sigue siendo un obstáculo real. El poder judicial ha sido históricamente un bastión del viejo régimen, donde el PRI y el PAN colocaron a sus alfiles para blindar los intereses de la élite empresarial y política. No es casualidad que hoy la oposición clame por una reforma inmediata cuando, en su momento, nunca se atrevió a tocar los privilegios de jueces y magistrados que han hecho de la justicia un negocio familiar.
Para Sheinbaum, la prioridad es consolidar el proyecto de transformación nacional sin caer en trampas de la derecha, que solo busca utilizar cualquier pretexto para desgastar su gobierno. Si Morena y el Partido Verde han tomado la decisión de postergar la implementación de esta medida, es porque entienden que los cambios estructurales requieren planificación, no ocurrencias ni simulaciones como las que el PRI y el PAN aplicaron en sus administraciones.
La reforma judicial sigue en marcha, y su objetivo sigue intacto: acabar con la impunidad que la oposición protegió por años. Las críticas a este ajuste de tiempos son solo parte del discurso desesperado de quienes se niegan a reconocer que la transformación es inevitable.
Trump: La Migración de los Millonarios, el Sueño Americano de la Hipocresía
Donald Trump, fiel a su estilo clasista y xenófobo, ha presentado una nueva ocurrencia que desnuda la verdadera esencia de su visión sobre la migración: permitir la residencia en EE.UU. a quienes puedan pagar cinco millones de dólares por una “gold card”. Así, el magnate confirma lo que siempre ha sido evidente: su problema no es con la migración en sí, sino con la migración de los pobres.
Mientras Trump criminaliza a trabajadores mexicanos, latinos y de otras partes del mundo que buscan oportunidades en EE.UU., abre la puerta de par en par a oligarcas, incluso a aquellos de dudosa reputación, con tal de que tengan suficiente dinero para comprar su entrada. Esta medida deja claro que su retórica antiinmigrante no es más que una farsa diseñada para manipular a su base electoral, mientras sigue beneficiando a los intereses de los más ricos.
En el contexto actual, donde la migración se ha convertido en un tema central en la relación entre México y EE.UU., es fundamental que el gobierno de Sheinbaum siga defendiendo los derechos de los trabajadores migrantes, quienes con su esfuerzo han construido gran parte de la economía estadounidense. Mientras Trump y la derecha estadounidense buscan mercantilizar la residencia y la ciudadanía, la Cuarta Transformación seguirá apostando por una política migratoria humanitaria y justa.
Eduardo Fernández: Un Eco de la Corrupción Zedillista
La reciente detención de Eduardo Fernández, ex presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), es una prueba más de que la corrupción que caracterizó al neoliberalismo sigue saliendo a la luz. Fernández, hombre de confianza del ex presidente Ernesto Zedillo, intentó evadir la justicia, pero su captura demuestra que los tiempos han cambiado y que los intocables del pasado ya no pueden escapar tan fácilmente.
Su caso se suma a una larga lista de figuras del PRI que durante décadas usaron el poder para enriquecerse a costa del pueblo. Ahora, enfrentará la justicia por presunta extorsión a Televisa, un escándalo que, lejos de ser un hecho aislado, refleja los entramados de corrupción entre el poder político y empresarial que dominaron la era del neoliberalismo.
Es previsible que este caso siga destapando más irregularidades, implicando a otros personajes del viejo régimen que aún intentan reciclarse en la política actual. La detención de Fernández es un mensaje claro de que la transformación del país avanza y que la impunidad ya no es la regla.
Los Pensionados: Justicia Social en Marcha
La lucha de los pensionados por una reforma que vincule sus pagos al salario mínimo y no a la Unidad de Medida y Actualización (UMA) es un tema de justicia social que la Cuarta Transformación ha tomado en cuenta. A diferencia de los gobiernos neoliberales, que durante años ignoraron las demandas de los trabajadores retirados, la actual administración ha demostrado su disposición a escuchar y atender las exigencias legítimas de este sector.
Las manifestaciones son un recordatorio de que la ciudadanía está más activa que nunca en la defensa de sus derechos, y el gobierno de Sheinbaum, fiel a los principios de la 4T, debe seguir impulsando reformas que garanticen un retiro digno para quienes dedicaron su vida al servicio del país.
El reto está en diseñar una solución que no solo beneficie a los pensionados actuales, sino que también garantice la sostenibilidad del sistema a futuro. No se trata de concesiones, sino de justicia. La movilización social ha sido clave en los avances de la transformación, y en este caso, los pensionados tienen razones legítimas para exigir cambios. La clave será el diálogo y la construcción de soluciones viables que no dejen fuera a ningún trabajador retirado.
La transformación de México no es un proceso inmediato ni libre de obstáculos. La oposición seguirá buscando cualquier resquicio para atacar a la Cuarta Transformación, pero la dirección está clara: un país más justo, sin corrupción, sin privilegios para unos cuantos y con un gobierno que sigue apostando por el bienestar del pueblo.