Nueva caravana migrante avanza para visibilizar crisis humanitaria en México

En el marco del Día Internacional del Migrante, una nueva caravana conformada por aproximadamente mil 500 personas partió desde Tapachula, Chiapas, con el objetivo de avanzar hacia el centro y norte de México. Esta movilización busca visibilizar la crisis humanitaria que enfrentan los migrantes y exigir una solución digna y humanitaria a su situación. Así lo manifestó el activista Luis García Villagrán, representante del Centro de Dignificación Humana A.C.
La caravana emprendió su camino en los primeros minutos de ayer, tomando la carretera costera de Chiapas y avanzando durante seis horas hasta llegar al municipio de Huehuetán, donde realizaron su primer descanso. Esta movilización refleja una problemática que, según Villagrán, se ha agudizado durante los últimos siete años debido a la falta de atención y acuerdos efectivos entre los gobiernos de México y Estados Unidos.
“Tenemos un nudo humano que quieren hacer en esta ciudad y, por eso, las llamadas caravanas; este es un éxodo por la paz que está tratando de visibilizar el problema serio”, expresó García Villagrán. En sus declaraciones, el activista subrayó que la movilidad humana continuará sin importar quién esté en el poder, y que es urgente alcanzar un acuerdo civilizado para atender la situación.
En este contexto, Rubí Vázquez, migrante venezolana, compartió el difícil panorama que enfrentan quienes buscan una vida mejor lejos de su país natal. “Ser migrante es una de las peores condiciones del ser humano, porque se abandonan la familia y el lugar de origen en busca de una vida mejor. No es fácil llegar a dormir en plazas, en calles, pedir comida, pero obligatoriamente tenemos que hacerlo”, relató.
El fenómeno migratorio que atraviesa México ha generado que esta sea la novena caravana migrante que parte desde Chiapas desde el mes de octubre y la sexta desde que Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos. La preocupación entre los migrantes es evidente, ya que muchos buscan cruzar la frontera estadounidense antes de que Trump asuma la presidencia en enero próximo y refuerce las políticas migratorias restrictivas que caracterizaron su administración anterior.
Los integrantes de esta caravana coinciden en que la falta de empleos y la demora en los trámites de regularización en la frontera sur de México son factores determinantes para emprender su camino hacia el norte. Muchos temen que, con el cambio de gobierno en Estados Unidos, se endurezcan aún más las condiciones para ingresar y permanecer legalmente en ese país.
A pesar de los desafíos y el riesgo que representa la travesía, el éxodo de migrantes continúa como una manifestación de esperanza y resistencia. La caravana no solo simboliza una búsqueda de mejores condiciones de vida, sino también una denuncia de las políticas migratorias que, según los activistas, no respetan los derechos humanos ni garantizan la dignidad de los migrantes.
El gobierno de México, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha reiterado su compromiso con una migración ordenada y segura, respetando los derechos humanos de quienes transitan por el territorio nacional. Sin embargo, las organizaciones civiles insisten en que es necesario reforzar los acuerdos internacionales y agilizar los procesos de regularización para evitar que más personas enfrenten condiciones de vulnerabilidad extrema.
Esta caravana es un recordatorio del desafío humanitario que representa la migración y la necesidad urgente de una coordinación bilateral efectiva entre México y Estados Unidos. En tanto, los migrantes avanzan con la esperanza de encontrar mejores oportunidades y el anhelo de construir una vida digna para ellos y sus familias.