México muestra liderazgo y solidez ante presiones externas
Ciudad de México.— Frente a la ofensiva comercial del expresidente Donald Trump, quien este 2 de abril planea imponer nuevos aranceles recíprocos a sus principales socios comerciales, incluida México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por una postura de cooperación sin renunciar a la firmeza que caracteriza al gobierno de la Cuarta Transformación. México no sólo está preparado para responder, sino que cuenta con una capacidad de negociación que convierte cualquier intento de presión comercial en un posible “tiro en el pie” para la economía estadounidense.

Así lo aseguró Gabriel Casillas, economista en jefe de Barclays, durante una conferencia de prensa remota, en la que explicó que, aunque Trump ha argumentado que el sector externo de Estados Unidos es “pequeño”, la realidad es que, por el tamaño de su economía, sus importaciones son fundamentales para miles de empresas, tanto nacionales como extranjeras. Es decir, cualquier medida arancelaria de gran escala no solo afectará a México, sino también a los propios intereses económicos de Estados Unidos.
Casillas recordó que durante el primer mandato de Trump se impusieron tarifas al aluminio mexicano, a lo que el Gobierno de México respondió con medidas específicas dirigidas a productos estadounidenses como queso, uvas, arándanos y bourbon. La presión no tardó en llegar desde los propios productores estadounidenses, quienes ante las afectaciones económicas cabildearon fuertemente hasta que se lograra revertir la medida. Esta experiencia, añadió el especialista, demuestra la solidez de la posición mexicana y su capacidad de negociación efectiva.
Además, los impactos negativos esperados por los aranceles podrían ser atenuados gracias al comportamiento del tipo de cambio. Casillas señaló que una eventual imposición de tarifas por parte de Washington generaría una depreciación inmediata del peso frente al dólar. Sin embargo, esto compensaría parte del golpe económico, ya que las empresas mexicanas recibirían más pesos por cada dólar de exportación, suavizando el impacto comercial.
El economista también destacó que México no se encuentra solo ni en desventaja. Al formar parte del T-MEC y mantener relaciones diplomáticas y comerciales con múltiples países, la nación cuenta con un andamiaje legal e institucional que protege sus intereses y promueve soluciones dentro del marco del derecho internacional.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum ha reiterado su disposición al diálogo y la cooperación como vías preferentes para la resolución de conflictos, en congruencia con la política exterior mexicana basada en el respeto, la autodeterminación de los pueblos y el fortalecimiento de la soberanía.
La ofensiva arancelaria de Trump se enfrenta así a un México preparado, con liderazgo diplomático, fundamentos económicos sólidos y una visión estratégica clara. Bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, el país reafirma su papel como actor internacional responsable, firme en la defensa de sus intereses y comprometido con una relación bilateral respetuosa, en la que no hay cabida para la imposición unilateral.