Marco Rubio en México: ¿Diálogo o Amenaza Velada?
La inminente visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a México no es un acto diplomático más. Se enmarca en un contexto de presiones y estrategias de control que han caracterizado la relación de Washington con América Latina, especialmente cuando el ocupante de la Casa Blanca es un republicano con aspiraciones reeleccionistas como Donald Trump.

Si bien Rubio ha asegurado que la posibilidad de una intervención armada en México está descartada, la realidad es que su sola mención evidencia la postura injerencista de un sector del poder estadounidense. No se trata de un comentario aislado ni de un exabrupto, sino de una estrategia discursiva en la que primero se siembra la idea del “peligro” que representan los cárteles mexicanos –a los que unilateralmente han declarado “terroristas”– y después se deja abierta la posibilidad de una respuesta militar.
Trump, Rubio y el Juego de la Amenaza Permanente
Aquí es donde el papel de Marco Rubio se vuelve preocupante. Aunque ha elogiado los esfuerzos de México en la contención de la migración y en la lucha contra el narcotráfico, sus palabras son insuficientes cuando, a la vez, su jefe político, Donald Trump, insiste en que “no está contento” con nuestro país. ¿Qué significa esto? Simple: Trump mantiene el discurso de que México debe “hacer más” en la lucha contra el crimen organizado, lo que en su lenguaje se traduce en exigencias unilaterales, presión económica y, en el peor de los escenarios, intentos de intromisión militar.
Desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y, en los próximos años, bajo la conducción de la presidenta Claudia Sheinbaum, México ha dejado claro que la cooperación es bienvenida, pero la subordinación no. De ahí que sea fundamental vigilar cada palabra, cada compromiso y cada intento de presión que pueda surgir durante la visita de Rubio.
El Verdadero Problema: Fentanilo y Armas de EU
Uno de los temas centrales en la agenda será el tráfico de fentanilo. Estados Unidos responsabiliza a los cárteles mexicanos por la crisis de opioides que vive su población, pero rara vez se pregunta por las verdaderas causas: el consumo descontrolado, la falta de políticas de salud pública y la corrupción en sus propias agencias de seguridad que permiten la entrada y distribución de drogas.
Si Washington de verdad quiere resolver el problema, primero tendría que admitir que la demanda de drogas en su país es el motor del narcotráfico. Y si hablamos de responsabilidades compartidas, ¿qué hay del tráfico de armas? Miles de armas ingresan ilegalmente desde Estados Unidos a México, facilitando la violencia criminal. Pero sobre esto, los políticos republicanos guardan silencio porque su verdadero interés no es detener el tráfico de armas, sino proteger a la industria armamentista, uno de sus principales financistas.
Por eso, cuando Rubio hable de la “cooperación en seguridad”, el gobierno mexicano debe recordarle que sin frenar el flujo de armas de su país a México, cualquier esfuerzo contra el crimen organizado será insuficiente.
La Defensa de la Soberanía Mexicana
El gobierno de México ha respondido con firmeza ante las amenazas y presiones de Trump y su equipo. La iniciativa de reforma constitucional que introduce el término “terrorismo” en el marco legal mexicano es una medida estratégica para evitar que Washington use este concepto como pretexto para futuras intervenciones. En el pasado, Estados Unidos ha utilizado la lucha contra el terrorismo para justificar invasiones y golpes de Estado, como lo hizo en Chile en 1973.
El mensaje es claro: México no permitirá que se repitan esas prácticas en su territorio. La soberanía nacional no es negociable y cualquier intento de presión será respondido con argumentos sólidos y medidas contundentes.
El PAN: Aplaudiendo la Sumisión
Mientras el gobierno de México defiende su soberanía, la oposición, en especial el PAN, juega el papel de comparsa de los intereses de Washington. No es sorpresa que los panistas aplaudan las declaraciones estadounidenses sobre los cárteles, aunque ello implique el riesgo de una intervención extranjera.
Su postura no es solo lamentable, sino traidora. En lugar de exigir respeto por México y defender la autonomía nacional, celebran cualquier postura que venga de Washington, aunque ello signifique ceder el control del país. La historia ha demostrado que Acción Nacional nunca ha tenido problema en ser un partido al servicio de intereses ajenos a los del pueblo mexicano.
Conclusión: Vigilancia y Dignidad
La visita de Marco Rubio es una oportunidad para el diálogo, pero también una señal de alerta. México debe mantener su postura firme: la cooperación es bienvenida, pero las amenazas y presiones no. El gobierno de Sheinbaum deberá estar preparado para enfrentar cualquier intento de injerencia con la misma entereza que ha caracterizado a la Cuarta Transformación.
La soberanía nacional no es un tema negociable, y la historia juzgará a quienes intenten entregarla en bandeja de plata.