Maíz nativo protegido: México prohíbe el cultivo de transgénicos
La presidenta Claudia Sheinbaum firmó este lunes la reforma constitucional que prohíbe el cultivo de maíz transgénico en México, un paso fundamental para la defensa del patrimonio biocultural del país. La campaña Sin Maíz No Hay País celebró la medida, pero enfatizó la necesidad de traducirla en acciones concretas para fortalecer el sistema agroalimentario y garantizar la protección de las variedades nativas, además de cuidar la salud de la población.

Monserratt Téllez Serrano, integrante de esta organización y participante en la reforma de los artículos cuarto y 27 de la Constitución, destacó que aún hay retos por enfrentar. Entre ellos, mencionó la necesidad de establecer un monitoreo y trazabilidad de las rutas del maíz genéticamente modificado importado, especialmente de Estados Unidos, para evitar la contaminación de cultivos locales.
En entrevista, Téllez Serrano subrayó la importancia de determinar cómo se evaluarán los riesgos derivados de la presencia de maíz transgénico en el país. En particular, mencionó la necesidad de claridad en torno a su posible uso en la industria de la masa y la tortilla, dado que los consumidores tienen derecho a exigir un riesgo cero para su salud.
Además, advirtió sobre la necesidad de revisar cómo la industria biotecnológica clasifica los distintos tipos de maíz, ya que en algunas ocasiones se considera que los transgénicos y las razas nativas son equivalentes, lo que podría generar riesgos. “En México, debemos aspirar a cero riesgo para la salud y el patrimonio biocultural“, enfatizó.
Otro desafío es la crisis hídrica que afecta a los pequeños y medianos productores, agravada por el cambio climático y el calentamiento global. En este sentido, la activista resaltó que es fundamental analizar cómo se llevarán a cabo los procesos de tecnificación del riego y la distribución del agua, para evitar que la producción de maíz nativo disminuya.
Desde el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, México ha trabajado en la protección de sus 59 variedades nativas de maíz, regulando el uso de transgénicos desde la siembra hasta el consumo. Con la firma de esta reforma, el gobierno de Sheinbaum refuerza ese compromiso, consolidando al país como líder en la defensa de su soberanía alimentaria.
El siguiente paso será la implementación de políticas que garanticen el cumplimiento de esta histórica reforma, asegurando que el campo mexicano se fortalezca sin depender de semillas modificadas genéticamente y priorizando siempre la salud de la población y la biodiversidad del país.