La herencia de la corrupción: el saqueo del Infonavit en los sexenios de Fox y Calderón

Entre 2000 y 2006, los gobiernos panistas encabezados por Vicente Fox y Felipe Calderón no solo dejaron una estela de corrupción e impunidad en diversas áreas de la administración pública, sino que también saquearon y degradaron una de las instituciones más importantes para los trabajadores mexicanos: el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit). Durante sus mandatos, esta institución, diseñada para garantizar el acceso a una vivienda digna, fue transformada en una maquinaria de negocio que priorizó las ganancias de unos cuantos sobre el bienestar de millones de familias mexicanas.

Viviendas de mala calidad y abandono masivo

El panorama desolador de 650 mil viviendas de mala calidad, muchas de ellas construidas en zonas lacustres o sin servicios básicos como agua potable, electricidad o drenaje, refleja el desinterés de estos gobiernos por garantizar derechos fundamentales. Este abandono no fue accidental, sino resultado de políticas deliberadas que privilegiaron a desarrolladores inmobiliarios a costa de los derechohabientes del Infonavit. La lógica era clara: otorgar créditos en masa sin importar la calidad de las viviendas o su ubicación, dejando a las familias atrapadas en hipotecas por casas que pronto serían inhabitables.

El abandono de estas viviendas, concentrado en estados como Chihuahua, Baja California, Jalisco, Estado de México, y Tamaulipas, no solo representa una tragedia para las familias afectadas, sino también un desperdicio monumental de recursos públicos. En lugar de ser un motor de desarrollo, el Infonavit fue convertido en un símbolo de la corrupción rampante que caracterizó a los gobiernos panistas.

El saqueo institucionalizado: los altos sueldos y finiquitos dorados

El nombre de Víctor Manuel Borrás Setién, director del Infonavit durante esos años, es inseparable de este desastre. Bajo su mando, el Infonavit se convirtió en un ejemplo perfecto de cómo los altos funcionarios públicos se enriquecieron a costa del pueblo. Con un salario catorcenal que llegó a alcanzar los 500 mil pesos y un retiro que incluyó un finiquito de 3.4 millones de pesos más otros 8 millones por concepto de retiro, Borrás Setién encarna el cinismo de una élite burocrática que veía al Infonavit como su botín personal.

Esta desigualdad es indignante cuando se contrasta con las dificultades de los derechohabientes para cubrir sus créditos, muchos de los cuales terminaron en cartera vencida y posteriormente vendidos a empresas privadas por montos ridículamente bajos. Mientras las familias mexicanas veían esfumarse su patrimonio, los directivos del Infonavit vivían en la opulencia.

Venta de cartera vencida: un negocio para los amigos del poder

Uno de los escándalos más graves de este periodo fue la venta de 37 mil créditos en cartera vencida a la firma extranjera Scrap 2, por apenas mil 783 millones de pesos, lo que representó un promedio de 48 mil pesos por vivienda. Este remate de bienes públicos no solo afectó a miles de trabajadores, sino que también benefició directamente a Enrique Colliard, un personaje vinculado al Fobaproa, símbolo por excelencia de los rescates financieros corruptos en México.

El aval para esta operación vino de David Leopoldo Sánchez-Tembleque Cayazzo, un cercano colaborador de Borrás Setién, quien tenía antecedentes en BBVA-Bancomer. Este tipo de redes de complicidad entre el sector público y privado permitieron que los intereses de las grandes constructoras prevalecieran sobre las necesidades de los trabajadores mexicanos.

El beneficio a los hijos de Marta Sahagún: el ejemplo más claro del nepotismo

Otro capítulo vergonzoso de esta historia fue la entrega de un paquete de viviendas a Campark, empresa vinculada a Construcciones Prácticas, propiedad de los hermanos Manuel y Jorge Alberto Bribiesca, hijos de Marta Sahagún, entonces primera dama del país. Este acto de nepotismo desenfrenado demuestra cómo los intereses familiares y políticos de los altos funcionarios de la administración de Vicente Fox estuvieron por encima del bienestar de la ciudadanía. Este caso es solo uno de los múltiples ejemplos de cómo los gobiernos panistas utilizaron el poder público para enriquecerse y favorecer a su círculo cercano.

El contraste con la Cuarta Transformación

Frente a este oscuro panorama, la Cuarta Transformación liderada por el presidente Andrés Manuel López Obrador ha trabajado incansablemente para combatir la corrupción estructural que heredaron las instituciones como el Infonavit. A diferencia de los gobiernos del pasado, que entregaban créditos sin asegurar la calidad de las viviendas, la actual administración ha puesto en el centro de su política habitacional el derecho a una vivienda digna y adecuada.

Se han implementado medidas para garantizar la transparencia en la gestión del Infonavit, así como para regularizar y mejorar las condiciones de las viviendas abandonadas. Este esfuerzo busca no solo reparar los daños del pasado, sino también evitar que se repitan los abusos que caracterizaron a los gobiernos de Fox y Calderón.

Reflexión final: un llamado a la memoria colectiva

La historia del saqueo al Infonavit durante los gobiernos panistas es un recordatorio de las graves consecuencias de permitir que el poder público sea utilizado para beneficio privado. Es fundamental que como sociedad no olvidemos estas lecciones y continuemos exigiendo rendición de cuentas a quienes han lucrado con los derechos de los mexicanos.

El contraste entre los gobiernos del PAN y la administración actual es claro. Mientras unos se enriquecieron a costa del pueblo, hoy se trabaja para devolver a los trabajadores lo que legítimamente les pertenece. Es momento de cerrar definitivamente las puertas a la corrupción y fortalecer las instituciones para que realmente sirvan al pueblo mexicano. Solo así se podrá avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa.