Impacto de deportaciones masivas: la economía de Estados Unidos en riesgo

El anuncio del entonces presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de implementar un plan masivo para deportar a millones de inmigrantes indocumentados, genera alarma no solo en comunidades migrantes, sino en sectores clave de la economía estadounidense. La designación de Tom Homan como zar fronterizo subraya la intención de cumplir con esta promesa, pero incluso el propio funcionario reconoce los retos que esto implicaría, como proteger a los trabajadores indocumentados en industrias esenciales, entre ellas la lechería.

Los mexicanos, que representan aproximadamente la mitad de los 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, serían los más afectados. Según el American Immigration Council, una deportación masiva de estos trabajadores podría generar un colapso económico de entre 500 mil millones y un billón de dólares, equivalente al 2-3 % del PIB estadounidense. Las consecuencias no solo serían económicas, sino también sociales, afectando la estabilidad de sectores como la agricultura, la construcción, la restauración y el cuidado de personas mayores.

La dependencia de inmigrantes en la economía estadounidense

Las cifras ilustran una dependencia estructural de los inmigrantes, tanto legales como indocumentados, en la economía de Estados Unidos. En 2022, los trabajadores extranjeros contribuyeron con 3.83 billones de dólares al PIB, un 15 % del total, y los trabajadores indocumentados generaron 1.28 billones de dólares en valor económico. Además, estos inmigrantes ocupan empleos esenciales en sectores como agricultura, donde el 42 % de la fuerza laboral no tiene autorización legal, según el Departamento de Trabajo.

La industria restaurantera también sería severamente golpeada. Empresarios como Sam Sánchez, originario de México y propietario de restaurantes en Chicago, advierten que hasta la mitad de los restaurantes del país podrían cerrar debido a la falta de personal. “Si los deportan, estos negocios colapsarán, y el impacto será devastador para los ingresos y la economía”, afirmó al Financial Times.

El sector del cuidado personal enfrenta un problema similar. Más de un tercio de los trabajadores que cuidan a personas mayores y niños son inmigrantes, incluidos unos 142 mil indocumentados. Sin ellos, miles de familias perderían el apoyo diario necesario para atender a sus seres queridos, según el Nikaen Center.

Deportaciones masivas y el costo de los alimentos

La agricultura estadounidense, altamente dependiente de la mano de obra inmigrante, sería una de las áreas más afectadas. Trabajos como la cosecha de frutas, la aplicación de pesticidas y la operación de maquinaria agrícola son realizados en su mayoría por inmigrantes, muchos sin papeles. La deportación masiva de esta fuerza laboral incrementaría los costos de producción, llevaría al desperdicio de cultivos y haría subir los precios de los alimentos, reporta el Wall Street Journal.

Perspectivas económicas y sociales

De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), un freno a las tendencias actuales de inmigración podría reducir el PIB de Estados Unidos en casi 9 billones de dólares en los próximos 10 años. Esto incluye pérdidas fiscales estimadas en 1.2 billones de dólares para el gobierno federal. La Cámara de Comercio estadounidense también ha señalado que el país enfrenta una escasez de trabajadores que solo puede ser mitigada con más inmigración. Actualmente, existen 8 millones de vacantes laborales, pero solo 6.8 millones de desempleados para llenarlas.

Conclusión: un desafío para la administración Trump

Las deportaciones masivas propuestas por Trump no solo impactarían a millones de familias migrantes, sino que también desestabilizarían sectores clave de la economía estadounidense. A medida que la administración evalúa estos planes, enfrenta un dilema: cumplir con sus promesas antimigrantes o reconocer la realidad económica. Incluso Tom Homan, encargado de liderar este esfuerzo, ha reconocido que la economía estadounidense depende profundamente de los mismos trabajadores que se busca deportar. Sin ellos, Estados Unidos no podría sostener su crecimiento ni mantener su competitividad global.