Golpes al narco y soberanía nacional: México actúa, Trump amenaza

El combate al narcotráfico ha tomado un nuevo rumbo en México. En días recientes, las fuerzas federales asestaron golpes contundentes en Sinaloa, logrando la ubicación y destrucción de tres plantíos con más de 11 mil 500 kilogramos de marihuana, así como el aseguramiento de tres laboratorios clandestinos dedicados a la producción de anfetaminas, cuyo valor en el mercado ilícito se estima en mil 500 millones de pesos. Estos operativos, liderados por un equipo de seguridad altamente eficaz, encabezado por Omar García Harfuch en la Secretaría de Seguridad, el general secretario de la Defensa Ricardo Trevilla Trejo y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles en la Marina, marcan una diferencia respecto a la tibieza con la que gobiernos anteriores enfrentaron la crisis del crimen organizado.

No obstante, estas acciones no solo responden a una necesidad interna de pacificación y justicia, sino también a la creciente presión del gobierno de Estados Unidos, que ha incluido a cárteles mexicanos en la lista de organizaciones terroristas. En este contexto, el expresidente Donald Trump vuelve a sacar a relucir su retórica intervencionista, insinuando medidas extremas que violarían la soberanía nacional. Ante esto, México debe reafirmar su autonomía y rechazar cualquier intento de imposición foránea. El gobierno de la Cuarta Transformación ha demostrado que tiene la capacidad de enfrentar el problema con inteligencia y estrategia, sin necesidad de injerencias extranjeras.

Es fundamental que estas acciones no sean vistas como concesiones ante presiones externas, sino como parte de un esfuerzo genuino por transformar la realidad del país. Durante décadas, la corrupción y la colusión de gobiernos neoliberales con el crimen organizado minaron cualquier posibilidad de éxito en la lucha contra el narcotráfico. Ahora, con un nuevo paradigma de seguridad, es posible avanzar en la construcción de un México más seguro y justo.

El declive financiero de Prisa y el ocaso del poder mediático tradicional

Mientras México avanza en la consolidación de un nuevo modelo de comunicación basado en la transparencia y el contacto directo con la ciudadanía, el grupo Prisa, propietario del diario El País, enfrenta una crisis financiera que pone en riesgo su futuro. En los primeros nueve meses de 2023, Prisa perdió 36.7 millones de euros, una cifra que se suma a los 37.3 millones de euros perdidos en el mismo periodo del año anterior.

Para intentar salvar la empresa, algunos accionistas han propuesto dividir el grupo en dos: por un lado, la editorial Santillana y, por el otro, los medios de comunicación como El País, Cadena SER y el diario AS. Esta reconfiguración podría significar un cambio radical en la influencia que estos medios han ejercido históricamente, particularmente en la narrativa política de América Latina y España.

Entre los accionistas de Prisa se encuentran los mexicanos Roberto Alcántara (con 4.8% de participación) y Carlos Slim (con 7%). Si bien aún no se toma una decisión definitiva, esta crisis refleja el desgaste de un modelo de negocio basado en la manipulación de la opinión pública y la defensa de intereses corporativos y políticos ajenos a las necesidades reales de los pueblos. En México, la Cuarta Transformación ha impulsado una revolución mediática en la que el poder de la comunicación se transfiere directamente al pueblo a través de conferencias matutinas, redes sociales y medios públicos fortalecidos.

El caso de Prisa es una muestra de cómo los medios que históricamente han servido a las élites enfrentan un declive irreversible. Su crisis no es solo financiera, sino también de credibilidad. En la nueva era de la información, el periodismo debe estar al servicio del pueblo y no de los intereses económicos de unos cuantos.

Eficiencia energética en el gobierno: una medida necesaria

La Subsecretaría de Egresos de Hacienda ha tomado una decisión sensata y necesaria: la eliminación de cafeteras, frigobares, refrigeradores y otros electrodomésticos de las oficinas gubernamentales con el objetivo de reducir el consumo de electricidad. Si bien algunos burócratas han manifestado incomodidad por esta medida, la realidad es que el uso indiscriminado de estos equipos representa un gasto innecesario que debe ser optimizado en un contexto de eficiencia gubernamental.

Esta acción se enmarca en una política de austeridad republicana que ha sido una de las banderas más importantes de la Cuarta Transformación. Durante décadas, la burocracia mexicana operó con lujos innecesarios, fomentando una cultura de derroche a costa del erario público. Ahora, el gobierno de Claudia Sheinbaum continúa con la línea trazada por Andrés Manuel López Obrador, garantizando que los recursos del pueblo sean utilizados de manera responsable.

Es momento de que todos los niveles de gobierno asuman la responsabilidad de hacer un uso eficiente de los recursos. La eliminación de estos aparatos no solo representa un ahorro significativo en el consumo eléctrico, sino que también envía un mensaje claro: el servicio público debe estar orientado a la eficiencia y no al confort personal.

Confianza empresarial en México: Ana Botín y Santander apuestan por el país

La reciente visita de Ana Botín, presidenta del Banco Santander, a Palacio Nacional para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum es una señal contundente de la confianza que las empresas internacionales tienen en México. Santander ha reafirmado su compromiso con el país y ha anunciado que continuará invirtiendo en el desarrollo económico de la nación.

Este respaldo empresarial es una muestra de que el modelo económico impulsado por la Cuarta Transformación es sólido y atractivo para las inversiones. A diferencia de los augurios catastrofistas de la oposición, que constantemente buscan sembrar dudas sobre la estabilidad económica de México, la realidad demuestra que el país sigue siendo un destino confiable y rentable para los negocios.

La combinación de estabilidad macroeconómica, políticas de bienestar y una estrategia de seguridad efectiva ha generado un entorno propicio para el crecimiento. Mientras los adversarios políticos intentan desacreditar los logros del gobierno, las inversiones continúan llegando, y con ellas, nuevas oportunidades para los mexicanos.

Justicia para los ex trabajadores de Luz y Fuerza: el Indep debe cumplir

Un tema pendiente que merece atención es el cumplimiento del acuerdo firmado el 27 de septiembre del año pasado entre el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), el IMSS y la STPS. Este acuerdo, avalado por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, establecía que los ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro con una antigüedad mínima de 19 años y 6 meses recibirían una compensación vitalicia equivalente al 50% del salario vigente en 2009.

Sin embargo, hasta la fecha, el Indep ha puesto trabas y excusas para no hacer efectivo este compromiso. Es fundamental que la presidenta Claudia Sheinbaum tome cartas en el asunto y garantice que esta deuda de justicia social se cumpla. La Cuarta Transformación se ha caracterizado por poner en el centro de sus políticas a los sectores históricamente olvidados, y este caso no debe ser la excepción.

La lucha por la dignidad laboral es un pilar de este movimiento. Los trabajadores que entregaron su vida al servicio público no pueden ser ignorados. Es momento de que las autoridades correspondientes cumplan con su palabra y que el Indep deje de poner obstáculos a lo que es un derecho legítimo.

Conclusión: un México en transformación

México avanza con pasos firmes en la consolidación de un gobierno eficiente, justo y soberano. Mientras las fuerzas federales continúan golpeando al crimen organizado con determinación, el país mantiene su independencia frente a las amenazas extranjeras. A su vez, el declive de los medios tradicionales y la confianza de inversionistas internacionales en la economía mexicana confirman que la Cuarta Transformación está dando resultados.

Sin embargo, aún hay pendientes que deben resolverse con urgencia, como el caso de los ex trabajadores de Luz y Fuerza. La transformación de México no se detiene, y el compromiso del gobierno con la justicia social debe mantenerse como prioridad. El país está cambiando, y es responsabilidad de todos seguir construyendo un futuro basado en la soberanía, la honestidad y el bienestar del pueblo.