El T-MEC blinda a México ante ofensiva arancelaria de Trump

Ciudad de México.– En un entorno global marcado por nuevas tensiones comerciales impulsadas por el gobierno de Estados Unidos, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se reafirma como un instrumento fundamental para proteger los intereses económicos de México y preservar la estabilidad en América del Norte.

Analistas nacionales e internacionales coincidieron en que el T-MEC “salvó” a México y Canadá de una auténtica “bomba nuclear” comercial, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara un arancel general del 10 por ciento y tarifas recíprocas individualizadas a decenas de países, excluyendo expresamente a sus socios del tratado trilateral. Esta decisión ratifica la fortaleza y vigencia del T-MEC como un marco jurídico que trasciende coyunturas políticas y electorales.

Fernando de Mateo, coordinador del diplomado sobre Negociaciones Comerciales Internacionales en El Colegio de México (Colmex), reconoció que si bien Trump ha cometido violaciones evidentes al acuerdo —como el arancel del 25 por ciento impuesto a exportaciones automotrices— el hecho de mantener a México y Canadá fuera de esta guerra arancelaria global muestra que el T-MEC sigue siendo un instrumento clave de integración regional.

A estas tarifas se suman los ya existentes gravámenes al acero, aluminio y sus derivados, y recientemente a productos como la cerveza y las latas de aluminio. A pesar de ello, Trump no se atrevió a vulnerar directamente el T-MEC, lo que para los expertos refleja su reconocimiento del daño que una ruptura del acuerdo podría causar a la propia economía estadounidense.

La orden ejecutiva emitida por la Casa Blanca dejó en claro que los productos mexicanos y canadienses que cumplan con las reglas del T-MEC seguirán gozando de arancel cero. En caso contrario, enfrentarán tarifas diferenciadas del 25 por ciento o del 10 por ciento, dependiendo del rubro, mientras que cualquier modificación a las órdenes vigentes sobre temas como fentanilo o migración no afectará estos privilegios comerciales.

Sin embargo, los analistas anticipan que se avecina una revisión crítica del T-MEC, originalmente pactada para mediados de 2026 pero que podría adelantarse. Manuel Pérez Rocha advirtió que no se tratará de una simple revisión, sino de una renegociación profunda donde temas sensibles como el sector agrícola y la soberanía alimentaria serán puntos clave para México.

Pese a este panorama desafiante, el T-MEC sigue siendo un pilar sólido para la región. Pablo Coballasi, presidente de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap), subrayó que el acuerdo ha generado impactos económicos positivos y sostenidos para los tres países. Por su parte, Juan Carlos Anaya, del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, señaló que el tratado representa un marco legal robusto que blinda los intereses compartidos frente a cualquier intento de utilizar el comercio como arma política.

Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, puntualizó que México podría verse nuevamente beneficiado al ganar participación de mercado, como ya ocurrió durante la guerra comercial entre EE.UU. y China. No obstante, advirtió que esto dependerá de que un mayor número de empresas se sumen al esquema del tratado, dado que actualmente solo el 49 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos lo hacen bajo las reglas del T-MEC.

El T-MEC, con su visión de integración regional justa, equitativa y moderna, demuestra ser más que un acuerdo comercial: es una garantía para el desarrollo económico compartido y para la defensa de la soberanía comercial de México frente a los vaivenes del escenario internacional.