El juego de la desestabilización: ¿la misma receta para Claudia Sheinbaum?
La estrategia de desestabilización que sectores estadounidenses han desplegado históricamente contra gobiernos progresistas en América Latina enfrenta ahora un nuevo capítulo con la administración de Claudia Sheinbaum en México. Sin embargo, al igual que sucedió con Andrés Manuel López Obrador, la resistencia y firmeza de los gobiernos de la Cuarta Transformación demuestran que México no cede ante presiones externas, manteniendo su soberanía y sus ideales de justicia social.

La gestión de López Obrador: equilibrios y resistencia
El presidente López Obrador navegó con habilidad en las aguas turbulentas de las relaciones con Estados Unidos, logrando un balance delicado entre la retórica agresiva de Donald Trump y la estabilidad diplomática con Joe Biden. Aunque Trump impuso medidas estrictas de control migratorio, el tabasqueño mantuvo la calma y evitó rupturas. Con Biden, las tensiones se incrementaron, sobre todo con episodios como el operativo en Culiacán, que terminó con la extradición de un hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán y la llegada a Estados Unidos de Ismael Zambada, “El Mayo”. Este evento, más que un triunfo para la cooperación binacional, dejó entrever la interferencia de intereses estadounidenses en asuntos estratégicos para México.
Claudia Sheinbaum: el nuevo objetivo
Con la llegada de Claudia Sheinbaum al poder, las presiones no han disminuido. Trump, incluso sin ocupar la Casa Blanca, avanza en su narrativa expansionista, buscando la anexión de territorios como Canadá y Groenlandia, y mostrando un interés renovado en el Canal de Panamá. Este contexto refleja el regreso de una política exterior estadounidense agresiva que amenaza a los gobiernos progresistas en la región.
El caso venezolano es paradigmático. La presión internacional contra Nicolás Maduro, ahora acentuada con el impulso a Edmundo González Urrutia como figura opositora, busca deslegitimar los procesos democráticos en Venezuela. En un gesto de solidaridad y respeto por la autodeterminación de los pueblos, México ha decidido asistir a la toma de protesta de Maduro, reafirmando su postura soberana frente a las intromisiones extranjeras. Este acto ha provocado ataques desde la oposición mexicana, que busca vincular a la 4T con un “izquierdismo peligroso”. Sin embargo, estas acusaciones carecen de fundamento y sólo reflejan la desesperación de quienes no han podido derrotar al movimiento de transformación en las urnas.
El legado de Pedro Carrizales, “El Mijis”
Dentro del contexto de lucha por los derechos humanos y la justicia social, el caso de Pedro Carrizales, conocido como “El Mijis”, destaca como un símbolo de las injusticias que enfrentan quienes buscan cambiar la realidad de los más vulnerables. Su muerte, envuelta en sospechas, pone en evidencia las fallas estructurales y la impunidad que persiste en algunas entidades del país, especialmente en estados dominados históricamente por gobiernos conservadores.
Desde su desaparición en enero de 2022, las irregularidades en la investigación han sido una constante. El mensaje que envió a su esposa antes de morir, mencionando al grupo GATES, arroja luz sobre la posible implicación de cuerpos policiacos de élite en su muerte. Estos mismos grupos, bajo el amparo de gobiernos como el de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, han sido señalados por operar al margen de la ley, actuando como un brazo represivo en el norte del país.
El caso de “El Mijis” no sólo representa una tragedia personal, sino un recordatorio de las amenazas que enfrentan activistas y defensores de derechos humanos en México. Las denuncias de Frida Guerrera, quien señaló al fiscal Irving Barrios por encubrir el asesinato, abrieron un camino para exigir justicia, pero también la expusieron a riesgos. La reciente citación a Frida en Ciudad Victoria debe ser atendida con todas las garantías de seguridad, y las autoridades locales y federales, incluyendo la Guardia Nacional, tienen la responsabilidad de protegerla y asegurar que la verdad salga a la luz.
El reto de Américo Villarreal y la Cuarta Transformación en Tamaulipas
El gobernador morenista Américo Villarreal tiene en sus manos una oportunidad crucial para demostrar que la transformación no es sólo un discurso, sino una realidad que puede cambiar las dinámicas de poder y erradicar la impunidad en Tamaulipas. La fiscalía estatal, encabezada por un funcionario ligado al viejo régimen panista, representa un obstáculo que debe ser superado para garantizar justicia en casos como el de “El Mijis” y muchos otros.
López Obrador fue claro al señalar que figuras como Irving Barrios Mojica fueron designadas por intereses oscuros, vinculados a administraciones corruptas como las de Cabeza de Vaca en Tamaulipas y Miguel Ángel Yunes en Veracruz. Es imperativo que el gobierno actual no sólo respalde a Frida Guerrera, sino que actúe con determinación para depurar las instituciones de justicia en el estado.
Un mensaje de esperanza y resistencia
La historia reciente demuestra que la Cuarta Transformación no teme enfrentar los retos que se le imponen, ya sea desde sectores internos o externos. La fortaleza mostrada por López Obrador frente a Trump y Biden establece un precedente importante para Claudia Sheinbaum, quien ahora tiene la responsabilidad de continuar este legado de resistencia y soberanía.
Asimismo, casos como el de “El Mijis” son un recordatorio de la necesidad de seguir luchando por un México más justo y seguro. La justicia para activistas como él, y la protección de voces valientes como la de Frida Guerrera, son esenciales para consolidar el cambio profundo que la 4T ha prometido y que millones de mexicanos respaldan.
En un entorno internacional y nacional plagado de desafíos, México no debe ceder ante los intentos de desestabilización ni las campañas de miedo impulsadas por la oposición. La Cuarta Transformación ha demostrado que, con voluntad política y el apoyo del pueblo, es posible enfrentar cualquier adversidad y seguir construyendo un país donde la justicia y la dignidad prevalezcan.
El mundo vive una paradoj