El dólar se fortalece mientras el peso mexicano resiente la presión económica

La reciente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de reducir su tasa de interés en 0.25 puntos porcentuales generó movimientos significativos en los mercados globales. A pesar de esta baja, la Fed adelantó que sólo habrá dos recortes más durante 2025, lo que implica que los mercados financieros deberán adaptarse a tasas de interés aún elevadas el próximo año. Esta postura de cautela provocó una apreciación generalizada del dólar estadounidense, lo que a su vez presionó a diversas economías, incluida la mexicana.

En este contexto, el peso mexicano sufrió una depreciación del 0.74 por ciento, al cerrar en 20.3720 pesos por dólar spot. Según datos del Banco de México (BdeM), el tipo de cambio operó durante la jornada en un rango que osciló entre un máximo de 20.3880 unidades y un mínimo de 20.1040 unidades. La atención de los inversionistas se encuentra ahora en la próxima decisión del BdeM, que podría recortar su tasa de interés en un cuarto de punto porcentual. Sin embargo, no se descarta que la Junta de Gobierno sorprenda con una medida diferente para contrarrestar la presión externa.

El fortalecimiento del dólar quedó en evidencia con el comportamiento del índice de esta divisa, que aumentó un 1.21 por ciento para situarse en 107.95 unidades, nivel no visto desde noviembre de 2022. Este repunte refleja la reciente alza en las tasas de interés de los bonos del Tesoro estadounidense. En particular, el rendimiento del bono a 10 años se ubicó en 4.520 por ciento, superando el 4.15 por ciento registrado el pasado 6 de diciembre.

La expectativa de una inflación más persistente y la postura restrictiva de la Fed llevaron a una mayor demanda de activos estadounidenses, encareciendo su divisa. Además, los rendimientos de los bonos del Tesoro, con vencimientos de entre uno y 30 años, experimentaron incrementos significativos, lo que refleja una clara preferencia por activos seguros en medio de la incertidumbre económica.

El pesimismo también impactó en los mercados bursátiles. En Wall Street, el índice Nasdaq sufrió una caída estrepitosa del 3.62 por ciento, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones perdieron 3.01 y 2.58 por ciento, respectivamente. Estos movimientos evidencian la cautela de los inversionistas ante el escenario de tasas elevadas.

En México, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) no fue la excepción. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) retrocedió un 0.90 por ciento, sumando tres sesiones consecutivas a la baja y cerrando en 49,968.44 puntos, su nivel más bajo desde el 29 de noviembre. Las pérdidas más destacadas dentro del índice fueron las de América Móvil, con una caída del 2.98 por ciento; Grupo México, con 1.99 por ciento; Femsa, con 0.81 por ciento; Grupo Aeroportuario del Pacífico, con 1.02 por ciento; e Inbursa, con una pérdida del 3.58 por ciento.

Mientras tanto, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) mostró un pequeño respiro al cerrar con una ganancia del 0.71 por ciento, alcanzando los 70.58 dólares por barril. Este repunte se debió a una caída semanal en las reservas de crudo en Estados Unidos, lo que alivió temporalmente las preocupaciones sobre la demanda global.

La combinación de una política monetaria restrictiva por parte de la Fed, la apreciación del dólar y la incertidumbre en los mercados sigue representando un desafío para las economías emergentes. México se mantiene atento a las decisiones del Banco de México, confiando en que la solidez de su estrategia financiera permita mitigar los efectos de esta volatilidad global.