Educación gratuita y austeridad: el camino hacia un México más justo

La reciente declaración de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre la necesidad de que las universidades públicas revisen el uso de sus presupuestos en el marco de la política de austeridad republicana del gobierno federal subraya uno de los pilares fundamentales de la Cuarta Transformación: garantizar que los recursos del pueblo sean utilizados para el beneficio colectivo, particularmente en la educación.
Educación como derecho, no privilegio
Sheinbaum recordó con claridad que la educación en México, desde la básica hasta la superior, es un derecho consagrado en la Constitución. No obstante, la práctica heredada de administraciones pasadas, marcadas por el neoliberalismo, ha dejado una brecha entre este mandato constitucional y la realidad. Universidades públicas que deberían ser bastiones de acceso universal han implementado cobros que van en contra del espíritu de gratuidad que el gobierno de Morena busca restaurar. La mandataria hizo un llamado contundente a estas instituciones: revisen sus gastos y eliminen lo innecesario. Este mensaje no es un ataque a la autonomía universitaria, como algunos críticos podrían intentar tergiversar, sino una invitación a optimizar el uso de los recursos públicos en beneficio de los estudiantes y la sociedad.
El lastre de las burocracias universitarias
Uno de los puntos clave señalados por Sheinbaum es el crecimiento desmesurado de las burocracias universitarias durante la época neoliberal. Estas estructuras infladas han desviado recursos que deberían estar destinados a las tareas esenciales de las universidades: educación, investigación y difusión de la cultura. Este fenómeno, fruto de políticas que priorizaron los privilegios de unos cuantos sobre las necesidades del pueblo, ha generado una carga financiera injustificada que ahora se pretende corregir.
La política de austeridad republicana, promovida desde el inicio del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y continuada con firmeza por Sheinbaum, es una respuesta directa a este problema. Lejos de ser un simple recorte de gastos, esta política busca reorientar el presupuesto hacia las prioridades reales de las instituciones, eliminando gastos superfluos y privilegios injustificados.
Garantizar recursos para la educación
Un aspecto crucial del mensaje de Sheinbaum es la garantía de recursos para las universidades. El presupuesto para estas instituciones está asegurado, pero con la condición de que sea utilizado de manera eficiente y transparente. Esta postura refuerza la idea de que los recursos públicos no deben ser malgastados en lujos o burocracias innecesarias, sino destinados al desarrollo académico y cultural del país.
Sheinbaum lo expresó con claridad: “El recurso del pueblo es del pueblo, no es de ningún privilegio”. Esta frase resume la visión transformadora del actual gobierno, que pone el bienestar colectivo por encima de intereses individuales o de grupos privilegiados.
Más universidades, más oportunidades
En línea con su compromiso de ampliar el acceso a la educación, la Presidenta anunció la creación de más universidades gratuitas, comenzando con la Universidad Rosario Castellanos a nivel nacional. Este ambicioso proyecto, que iniciará en 2025, tiene como objetivo dar cabida a al menos 300 mil jóvenes, asegurando no solo acceso a la educación superior, sino también una formación de calidad.
Este esfuerzo refleja una visión inclusiva y progresista que busca cerrar las brechas de desigualdad en el acceso a la educación. Frente a un panorama en el que generaciones de jóvenes han sido excluidas del sistema educativo por falta de espacios o recursos económicos, esta iniciativa es una respuesta contundente a las demandas de justicia social y equidad.
La oposición y su resistencia al cambio
Es previsible que las declaraciones de Sheinbaum y las medidas propuestas enfrenten críticas de la oposición, que durante décadas defendió y promovió el modelo neoliberal responsable de muchas de las problemáticas actuales. Partidos como el PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano han demostrado una y otra vez su desconexión con las necesidades reales del pueblo, privilegiando intereses privados y perpetuando estructuras de desigualdad.
Figuras como Xóchitl Gálvez, que representan el rostro más visible de esta oposición, seguramente intentarán descalificar estas medidas, tachándolas de populistas o atentatorias contra la autonomía universitaria. Sin embargo, la verdadera amenaza para la autonomía y la educación pública ha sido históricamente la negligencia de estos mismos actores, que permitieron el desvío de recursos, el aumento de cuotas y el deterioro de las instituciones educativas.
Una visión para el futuro
El compromiso de Sheinbaum con la educación no es nuevo; como ella misma recordó, ha luchado durante toda su juventud por el reconocimiento de este derecho fundamental. Ahora, como Presidenta, tiene la oportunidad histórica de materializar esa visión, combatiendo las inercias del pasado y construyendo un sistema educativo más justo, inclusivo y eficiente.
El llamado a las universidades públicas para que se adhieran a la austeridad republicana es solo un paso en este camino. Es un recordatorio de que, en un país donde la desigualdad ha sido una constante, el uso adecuado de los recursos públicos es una cuestión de justicia social. La creación de nuevas universidades gratuitas refuerza esta visión y ofrece una esperanza tangible para cientos de miles de jóvenes que buscan una oportunidad para transformar sus vidas y contribuir al desarrollo del país.
La Cuarta Transformación no solo busca cambiar estructuras políticas o económicas; se trata de un cambio de paradigma que pone al pueblo en el centro de las decisiones. La educación, como motor de progreso y equidad, es una pieza clave de este proceso. Con medidas como las anunciadas por Claudia Sheinbaum, México avanza hacia un futuro donde la educación deje de ser un privilegio y se consolide como un derecho universal, garantizado para todas y todos.