Distracciones, Omisiones y Montajes: La Oposición en Crisis

El reciente episodio en la Plaza de la Constitución, donde algunos de los principales actores de la Cuarta Transformación se vieron “distraídos” mientras la presidenta Claudia Sheinbaum pasaba detrás de ellos, ha sido amplificado por la oposición con una evidente intención de crear división dentro del movimiento. Sin embargo, lejos de generar fisuras, lo que realmente ha resaltado es la madurez política de Sheinbaum, quien restó importancia al incidente y, en cambio, puso el foco en lo verdaderamente trascendental: la presencia del pueblo, los empresarios y los gobernadores, incluidos los de oposición.

Los protagonistas de esta supuesta distracción, como Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Manuel Velasco, ya han ofrecido disculpas públicas, demostrando que dentro del movimiento hay unidad y respeto por la investidura presidencial. No obstante, la oposición se ha aferrado al tema en un intento desesperado por dividir y deslegitimar a la 4T, mostrando, una vez más, que carecen de propuestas serias y se dedican exclusivamente a la grilla mediática.

Más allá de esta anécdota intrascendente, lo que verdaderamente debería generar indignación es la complicidad y negligencia de autoridades estatales y federales de administraciones pasadas en casos de violencia extrema, como el escandaloso hallazgo en el rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco. En septiembre de 2024, la Guardia Nacional realizó un operativo en el lugar, deteniendo a 10 personas y liberando a dos secuestrados. Sin embargo, fue hasta que colectivos de familiares de desaparecidos recibieron una llamada anónima que se descubrió la magnitud del horror: restos humanos, crematorios clandestinos y evidencias de exterminio masivo.

La respuesta del fiscal de Jalisco, Salvador González de los Santos, es un reflejo del cinismo con el que han operado históricamente las autoridades estatales: “Es un rancho bastante grande”, justificó, tratando de minimizar el hecho de que una intervención oficial no logró descubrir lo que sí hicieron las buscadoras. No es un error aislado, sino un patrón de negligencia sistemática que ha beneficiado a grupos delictivos, mientras los gobiernos estatales de oposición han preferido voltear hacia otro lado.

Pero si de montajes y encubrimientos hablamos, el fallecimiento de Isabel Miranda de Wallace es un recordatorio de hasta dónde llegaron las complicidades entre las élites políticas y quienes se disfrazaban de activistas para encubrir abusos del poder. Wallace no solo encarnó la política de mano dura del calderonismo, sino que también fue pieza clave en el aparato represivo de Genaro García Luna, hoy encarcelado por sus vínculos con el crimen organizado.

Las investigaciones y evidencias que salen a la luz tras su muerte, como las documentadas en el libro Fabricación de Ricardo Raphael, apuntan a que la historia del secuestro y asesinato de su hijo Hugo Alberto fue un montaje cuidadosamente construido para legitimar su figura y justificar violaciones a derechos humanos. A lo largo de los años, usó su cercanía con la PGR y con gobiernos panistas y priistas para encarcelar a personas sin pruebas contundentes, mientras su organización, Alto al Secuestro, servía como fachada para justificar la militarización y las prácticas represivas del Estado.

Es revelador que, incluso después de su fallecimiento, la Fiscalía General de la República sigue arrastrando los vicios de esos tiempos oscuros, sin dar respuestas claras sobre el caso Wallace. La resistencia de ciertos sectores del aparato judicial a esclarecer el montaje es la mejor prueba de que aún quedan reductos del viejo régimen operando desde las sombras.

Mientras la oposición y sus aliados mediáticos intentan desviar la atención con chismes intrascendentes sobre una fotografía, el país sigue enfrentando las consecuencias de su legado de corrupción, violencia y encubrimientos. La Cuarta Transformación tiene el reto de desmontar estas estructuras de impunidad y garantizar que nunca más el Estado sea utilizado como un instrumento de persecución política y manipulación mediática.