Deportaciones masivas: un desafío para México y los derechos humanos
La académica Pía Taracena Gout, de la Universidad Iberoamericana, ha señalado que las deportaciones de migrantes en Estados Unidos representan una política sistemática que alcanzó notoriedad mediática durante la primera gestión de Donald Trump. Según la experta en política exterior de América del Norte, la administración Trump intensificó su retórica antinmigrante desde sus inicios, promoviendo expulsiones masivas y endureciendo las medidas contra esta población vulnerable.

En un comunicado, Taracena Gout subrayó que, a diferencia de épocas anteriores, en las que las deportaciones solían realizarse de forma individual, durante la presidencia del republicano se institucionalizó la práctica de expulsar a familias completas. Este cambio, denunció, derivó en graves violaciones a los derechos humanos y profundos daños psicológicos a los migrantes afectados.
El costo de las políticas de deportación
La académica advirtió que, de regresar a la presidencia, Donald Trump podría declarar una emergencia nacional para construir más centros de detención y aumentar los recursos destinados a las deportaciones. Sin embargo, este escenario enfrentaría limitaciones administrativas y económicas, pues su implementación podría incrementar el endeudamiento público de Estados Unidos.
Esta situación, explicó Taracena Gout, también representa un desafío significativo para México, debido a su cercanía geográfica y la amplia comunidad de migrantes mexicanos en territorio estadounidense. Aunque el gobierno mexicano ha tomado medidas para enfrentar esta problemática, como fortalecer su red consular y contratar abogados especializados, la respuesta ha sido principalmente reactiva y carece de una estrategia integral que contemple las complejidades actuales.
Desafíos para los deportados en México
Un problema adicional es el retorno de migrantes al país. La académica destacó que, aunque algunos deportados cuentan con formación académica o técnica avanzada, la economía mexicana carece de la capacidad para absorber esta mano de obra, lo que genera tensiones en el mercado laboral y una mayor vulnerabilidad para quienes regresan.
Ante este panorama, Taracena Gout llamó a fomentar la solidaridad internacional y la colaboración entre gobiernos, comunidades y organizaciones civiles para mitigar los efectos de las deportaciones. Asimismo, resaltó la importancia del papel de los consulados mexicanos, las universidades y las asociaciones civiles en Estados Unidos para defender los derechos de los migrantes, especialmente aquellos con hijos nacidos en ese país.
Un llamado a la acción coordinada
En un contexto global en el que las políticas antinmigrantes continúan ganando terreno, la especialista insistió en la necesidad de una respuesta coordinada que aborde tanto las causas como las consecuencias de las deportaciones masivas. Subrayó que más allá de las acciones aisladas, es fundamental construir una estrategia sólida que combine esfuerzos internacionales con políticas nacionales para proteger a los migrantes y garantizar su reintegración social y laboral en México.
La situación de los migrantes deportados no es solo un desafío para las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos, sino un recordatorio de la importancia de priorizar la dignidad humana en la formulación de políticas públicas.