Claudia Sheinbaum rechaza regalo de exgobernador de Guerrero: “Ni lo conozco ni quiero conocerlo”

Ciudad de México.— Con la claridad que ha caracterizado su trayectoria política, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró su firme compromiso con la ética pública al confirmar que rechazó un regalo enviado por el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero. “No recibo regalos de ellos; ¿por qué me manda un regalo, qué significa? Además de que ni lo conozco ni tengo deseos de conocerlo”, expresó contundente durante su conferencia matutina.

La mandataria relató que el incidente ocurrió durante su reciente visita a Ometepec, Guerrero. Al llegar, como es habitual, descendió de la camioneta para saludar a los ciudadanos que la esperaban con entusiasmo. Fue entonces cuando una persona intentó entregarle un presente de parte del exmandatario estatal. Sheinbaum, sin titubeos, rechazó la entrega y dejó claro que no tiene ningún vínculo con Aguirre Rivero, ni político ni personal.

Este acto es una muestra más de la coherencia con los principios de la Cuarta Transformación, que pone en el centro la honestidad y la cercanía con el pueblo, no con las élites del pasado. La presidenta explicó que hay una gran diferencia entre los obsequios espontáneos y humildes que recibe de las comunidades que visita y los regalos de personajes ligados al viejo régimen. “Son muy generosos, de una manera que hasta quita el aliento. Se salen las lágrimas de la generosidad” de quienes le obsequian un huipil, un mantel bordado o fruta de su tierra, relató con emoción.

Estas muestras de cariño y respeto popular, dijo, son profundamente significativas, pues representan el vínculo sincero entre el pueblo y su presidenta. “Son expresiones de agradecimiento y cariño”, afirmó. En cambio, los regalos con origen o motivaciones dudosas, sobre todo aquellos de elevado valor económico, son sistemáticamente devueltos. “Los regresamos”, aseguró Sheinbaum, subrayando que no hay espacio para la opulencia ni los compromisos ocultos en su administración.

En un momento en que la transparencia y la rendición de cuentas son más importantes que nunca, la postura de Claudia Sheinbaum envía un mensaje claro: la transformación de la vida pública de México no admite privilegios ni componendas. Rechazar el regalo del exgobernador guerrerense no solo es un acto simbólico, sino una muestra de la nueva ética que guía al gobierno federal.

Así, la presidenta reafirma que la confianza del pueblo se construye con congruencia y rectitud. Y en esa ruta, no hay lugar para gestos de quienes representan las prácticas que México ya dejó atrás.