Claudia Sheinbaum enfrenta retos fiscales para consolidar grandes proyectos

La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se enfrenta a desafíos económicos importantes, con el objetivo de estabilizar las tasas de crecimiento del país y ejecutar un plan de consolidación fiscal que permita revertir el déficit previsto para este año. Según especialistas, la clave estará en mejorar la infraestructura y consolidar los grandes proyectos heredados del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aunque persiste la pregunta de cómo financiar estas iniciativas sin recurrir a endeudamiento ni aumentar los ingresos del Estado.
Arely Medina, economista de Citibanamex, destacó que uno de los principales retos de la nueva administración es la política fiscal. Subrayó que el presupuesto de este año presentó un aumento significativo en el gasto público, que no ha sido acompañado de un incremento en los ingresos. “El gasto está destinado a los programas sociales y a las obras insignia, lo que impacta en el crecimiento económico. Cada peso que se invierte en infraestructura puede generar empleos, pero sin más ingresos, mantener ese gasto será complicado”, señaló.
Medina también enfatizó que, si bien la administración ha mantenido el compromiso de no adquirir más deuda y de mantenerla por debajo del 50% del PIB, la falta de una reforma fiscal limita las opciones de gasto futuro. Esto podría comprometer la ejecución de los ambiciosos proyectos de infraestructura que Sheinbaum ha prometido continuar, como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico y las refinerías.
James Salazar, subdirector de análisis económico de CI Banco, coincidió en que uno de los mayores desafíos es elevar el crecimiento económico de forma sostenible y aumentar los ingresos de los trabajadores, lo que está estrechamente ligado a la cuestión fiscal. “Se necesita reducir el déficit presupuestario y realizar ajustes que podrían desacelerar la economía en el corto plazo”, afirmó.
El panorama fiscal es complejo, pues sin una reforma que aumente los ingresos, será necesario reestructurar el gasto. Según Medina, esto podría implicar una reasignación de recursos, particularmente en áreas que actualmente absorben gran parte del presupuesto, como los programas sociales y Pemex. La economista advirtió que, sin una reforma fiscal, los gastos sociales podrían ser insostenibles a largo plazo.
A pesar de estos retos, Sheinbaum ha reiterado que no tiene previsto implementar una reforma fiscal en el corto plazo y, en caso de hacerlo, primero se realizarán consultas ciudadanas. Al mismo tiempo, su enfoque está puesto en consolidar los proyectos de infraestructura sin incrementar los recursos asignados.
Un aspecto clave de su estrategia es atraer a empresas internacionales interesadas en reubicar sus procesos en México mediante la iniciativa conocida como nearshoring. Este plan incluye la construcción de un millón de viviendas, además de infraestructura esencial como escuelas, centros de salud y 100 parques industriales en colaboración con la iniciativa privada. Sin embargo, Salazar advirtió que llevar a cabo estos proyectos podría ser difícil debido a la falta de financiamiento.
A pesar de los anuncios bienvenidos, la incertidumbre sobre la fuente de los recursos persiste. Medina expresó que, aunque es positivo que se continúen los grandes proyectos de infraestructura, la pregunta clave sigue siendo: “¿cómo se financiarán sin más ingresos ni endeudamiento?”.
El gobierno de Sheinbaum se enfrenta a una encrucijada entre cumplir con los compromisos de gasto para consolidar las obras de la administración anterior y mantener finanzas públicas sanas, sin comprometer el crecimiento económico del país.