Caravanas migrantes se disuelven en Chiapas ante temor y estrategias de control

Las dos caravanas migrantes que avanzaban por la costa de Chiapas en su camino hacia el centro y norte de México se disolvieron en el municipio de Pijijiapan, tras unirse el día de Navidad. Los integrantes, provenientes de varios países de América Latina, señalaron que el temor provocado por la desaparición de uno de sus coordinadores fue decisivo para el colapso del contingente.

Los grupos, que partieron de Tapachula el 12 y 18 de diciembre, se habían unido con la esperanza de avanzar con mayor fuerza hacia Tonalá. Sin embargo, el plan cambió radicalmente tras la desaparición de Jason David, conocido como “Ñaño”, un coordinador ecuatoriano. Según testigos, el hombre fue llevado por desconocidos, aunque se desconoce si los responsables pertenecen al crimen organizado o a las autoridades migratorias.

“Unos hombres se llevaron a Ñaño y no supimos nada de él. No sabemos si fue el crimen o inmigración. Decidimos ya no salir por miedo”, relató Yinna, una mujer colombiana que viajaba en la caravana. Para ella, la desaparición de su compañero fue una táctica para generar temor entre los migrantes y desarticular el contingente.

La estrategia aparentemente logró su objetivo. Durante la noche del jueves, algunos migrantes comenzaron a abandonar el grupo, mientras otros buscaron entregarse a las autoridades migratorias. El viernes, el Instituto Nacional de Migración ofreció traslados a la capital del estado, Tuxtla Gutiérrez, lo que aceleró la fragmentación de la caravana.

José Gustavo, un migrante venezolano, explicó que las opciones para continuar se agotaron rápidamente. “A unos se los llevaron a Tapachula, otros se devolvieron, otros se entregaron a inmigración. Nosotros también nos entregamos y llegamos esta madrugada a Tuxtla (Gutiérrez)”, narró con desánimo. “Todo se acabó ahí, hasta ahí llegó la caravana”, lamentó.

Los migrantes que emprendieron esta travesía partieron de la frontera sur de México con la intención de llegar a Estados Unidos antes de que Donald Trump asuma la presidencia en enero, temiendo un endurecimiento de las políticas migratorias. Además, señalaron las difíciles condiciones en Tapachula, donde aseguran que no hay empleo suficiente y las oficinas de regularización están colapsadas.

Entre octubre y diciembre de este año, más de 13 mil personas han salido de la frontera sur en nueve contingentes similares, pero ninguno ha logrado llegar más allá de Chiapas o Oaxaca. Las caravanas enfrentan un panorama complicado, con desafíos como el control de las autoridades, la violencia de grupos delictivos y el desgaste físico y emocional de la travesía.

La disolución de las caravanas refleja la complejidad del fenómeno migratorio en México, donde miles de personas buscan escapar de la violencia y la precariedad económica en sus países de origen. Sin embargo, las políticas de control, la inseguridad y las condiciones adversas a lo largo del camino dificultan que estas esperanzas se materialicen.