Avanza en Diputados la prohibición del maíz transgénico en México

Ciudad de México. En un paso firme hacia la defensa de la soberanía alimentaria y la protección de la biodiversidad nacional, la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobó esta tarde el dictamen de reforma a los artículos 4° y 27 de la Constitución, con el objetivo de prohibir el cultivo de maíz transgénico en el país.

Con 29 votos a favor de Morena, PT, PVEM y PRI, seis en contra por parte del PAN y la abstención de Movimiento Ciudadano, la medida avanza en el proceso legislativo sin modificaciones al texto propuesto por el Ejecutivo federal. La Junta de Coordinación Política acordó que la discusión del dictamen se lleve a cabo en la sesión ordinaria de este martes, donde se espera un intenso debate en el pleno.

Defensa del maíz nativo y la soberanía alimentaria

La iniciativa, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y presentada la semana pasada en su conferencia matutina, resalta la importancia del maíz como elemento central de la identidad nacional, base de la alimentación del pueblo mexicano y pilar fundamental en la existencia de los pueblos indígenas y afromexicanos.

El texto aprobado por la Comisión establece con claridad que el cultivo de maíz en territorio nacional deberá estar libre de modificaciones genéticas producidas mediante técnicas que superen las barreras naturales de reproducción o recombinación, como las transgénicas. Asimismo, subraya que cualquier otro uso de maíz genéticamente modificado deberá ser evaluado conforme a la legislación vigente, garantizando la bioseguridad, la salud pública y la protección del patrimonio biocultural del país.

Además, se prioriza la protección de la biodiversidad y la soberanía alimentaria mediante prácticas de manejo agroecológico, la promoción de la investigación científica e innovación, y el reconocimiento de los conocimientos tradicionales.

Posturas encontradas en el debate

Durante la discusión, la diputada del PT, Lilia Aguilar Gil, defendió la prohibición del maíz transgénico, acusando que quienes promueven su siembra responden a intereses de corporaciones extranjeras. “Quienes defienden que se puedan sembrar maíces transgénicos son empleados de Bayer-Monsanto. Los transgénicos no generan productividad, generan dependencia”, aseveró.

Por otro lado, legisladores del PAN, como Agustín Rodríguez, argumentaron que si bien su partido apoya la prohibición de la siembra de maíz transgénico, el dictamen debería contemplar ajustes para equilibrar la protección del maíz nativo con la productividad y competitividad del campo mexicano. Propuso que el cultivo de maíz para consumo humano, resultado de modificaciones mediante ingeniería genética, sea evaluado bajo estrictas disposiciones legales, sin que ello implique frenar la innovación en el sector agroalimentario.

Claudia Ruiz Massieu, del PRI, reconoció el consenso en torno a la prohibición del maíz transgénico, pero cuestionó la redacción del dictamen, considerándola ambigua y más extensa de lo necesario para el objetivo planteado.

Hacia la consolidación de una política agroalimentaria soberana

La aprobación de este dictamen representa un avance significativo en la consolidación de una política pública que protege el maíz nativo, elemento esencial en la historia, cultura y alimentación de México. Con su eventual aprobación en el pleno, el país daría un paso determinante para garantizar que su producción agrícola esté libre de la influencia de corporaciones trasnacionales y de tecnologías que podrían afectar la biodiversidad y la soberanía alimentaria.

Se espera que la discusión en la sesión ordinaria de este martes defina el destino de esta reforma, que marca un hito en la protección del campo mexicano y el derecho del pueblo a decidir sobre sus recursos naturales.