San Quintín: Unidad y lucha por los derechos laborales de los jornaleros
Mexicali, BC.— El Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas (Sindja) ha hecho un enérgico llamado a la unidad entre los líderes del Valle de San Quintín, reforzando la lucha por los derechos laborales en la región. A casi una década del emblemático movimiento que visibilizó las condiciones de explotación en el sur de Baja California, la organización instó a los trabajadores a rechazar sindicatos patronales y pelear por la titularidad de los contratos colectivos en ranchos y empresas agrícolas.

Desde enero de 2025, jornaleros de San Quintín han protagonizado paros laborales para exigir mejores condiciones de trabajo, aumento en el pago a destajo, acceso a servicios básicos durante la jornada, y un trato digno por parte de mayordomos. Estas demandas han sido presentadas en negociaciones supervisadas por el Centro de Conciliación Laboral, donde los trabajadores han excluido de la mesa a sindicatos como la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que consideran no los representan.
Abelina Ramírez Ruiz, líder del Sindja y fundadora de Mujeres Unidas en Defensa de las Jornaleras e Indígenas, señaló que el momento de unir fuerzas es crucial. “Es tiempo de que los liderazgos se sumen y dejen de luchar por separado”, declaró, reiterando la vigencia de las demandas del movimiento iniciado en 2015, que incluyen salarios dignos, seguridad social y acceso a estancias infantiles del IMSS.
Progresos y retos persistentes
El panorama laboral en San Quintín ha registrado ciertos avances, pero persisten rezagos significativos. Aunque se documentaron mejoras en los salarios y en las condiciones laborales, beneficios como la inscripción al IMSS siguen siendo insuficientes, con solo 18 mil jornaleros registrados oficialmente. Esto contrasta con la contratación masiva durante la temporada alta de berries, cuando más de 60 mil trabajadores laboran en empresas transnacionales y ranchos vinculados al mercado estadounidense.
El impacto de las protestas ha quedado demostrado. En el rancho El Milagro de Baja, de la empresa transnacional A&W, un paro iniciado a principios de enero logró un incremento del pago por caja de fresa, de 22 a 28 pesos, y la eliminación de descuentos por inasistencias. En el rancho San Vicente Camalú, el propietario Salvador García prometió un aumento similar, aunque hasta ahora no ha formalizado el acuerdo.
Empresarios en alerta ante nuevos paros
El temor a nuevos paros laborales ha llevado a algunos empresarios a acceder a las demandas de los trabajadores. Personal del Centro de Conciliación Laboral recorre empresas como Berrymex, vinculada a la transnacional Driscoll’s, y Sky Ranch para mediar en acuerdos que incluyan incrementos salariales y mejores condiciones.
Abelina Ramírez enfatizó la necesidad de seguir luchando por la justicia social y la libertad sindical en regiones marginadas como San Quintín. “La unidad de sindicatos y organizaciones independientes es clave para alcanzar la justicia que los jornaleros merecen”, afirmó.
A casi diez años del movimiento que marcó un parteaguas en la defensa de los derechos laborales en Baja California, la lucha continúa, con un llamado claro a la unidad y al fortalecimiento de la organización de los trabajadores.